REVISTA PERUANA DE DERECHO INTERNACIONAL

ISSN: 0035-0370 / ISSN-e: 2663-0222

Tomo LXXI. Enero-Abril 2021, N°167, pp. 189-191.

Recepción: 06/03/2023. Aceptación: 10/04/2023.

DOI: https://doi.org/10.38180/rpdi.v0i0.177

 

RESEÑA BIBLIOGRÁFICA

 

Laguerre Kleimann, Michel. Misión Naval Americana en el Perú (1920-1933/1938-1969). Marina de Guerra del Perú, 2020, 1ra Ed., pp. 410

El prestigio de que goza el Perú y que se ha manifestado a través de los años, genera un ambiente de cordialidad multilateral y, sobre todo, respeto. Esta conducta y manifestación propia de las relaciones internacionales se han ido cultivando con el paso del tiempo, gracias a que el Perú preserva una política exterior sustentada en el derecho internacional. Pero esta consideración proviene y es reforzada por las principales instituciones que forman parte de nuestra nación, así como de las distintas oficinas y entidades que se encargan del entorno internacional y resguardo de la soberanía, tanto en el cielo, tierra y mar conforme a la rectoría de la Cancillería.

Justamente, nuestra tradición e historia avalan al Perú como un Estado con instituciones que han demostrado señorío, estrategias admirables para detener a los circunstanciales enemigos del país y una serie de decisiones que han enaltecido la imagen que estas entidades representan.

En esa misma línea, el mar peruano ha sido resguardado de manera histórica y eficiente por la gloriosa Marina de Guerra del Perú. Gracias a esta institución que forma parte del Ministerio de Defensa y que tiene, como gran héroe nacional, a Miguel Grau Seminario, el peruano del milenio, nuestra soberanía se ha reforzado año tras año, gracias a la capacidad de integrar una serie de medidas propias de nuestra fuerza naval, en conjunto con las alianzas que el Perú ha fortalecido a través de los tiempos. Justamente, fue Miguel Grau quien le otorgó la gloria eterna a nuestra institución, quien en uno de los primeros ejemplos de hidalguía en la batalla (y que ahora es reconocido como uno de los precursores del Derecho Internacional Humanitario), tuvo la grandeza y consideración por el combatiente caído, de salvar a los náufragos chilenos en el Combate de Iquique, tras vencer al “Esmeralda”.

Es por ello que, con justa razón, podemos decir que la gloria precede a nuestra institución marina y ese reconocimiento se ha replicado en diversos escenarios. Nuestra Marina del Perú ha sabido posicionarse estratégicamente en la región, no solo por su ejemplo en el combate, sino también, por sus relaciones con sus pares. Es así, que nuestro país ha sido y es participe de una serie de ejercicios internacionales realizados por los países vecinos y, en algunos casos, liderados por los Estados Unidos de América, para fortalecer las estrategias navales, mejorar los ejercicios de contramedida y que sirva como entrenamiento para las unidades que participen en dichos eventos. Es así, que la Marina de Guerra del Perú ha sido o forma parte de los ejercicios SIFOREX, RIMPAC (Rim of the Pacific Excercise), UNITAS, Bold Alligator, Dawn Blitz, entre otras.

Esta organización y coordinación constante con los Estados Unidos, no fue una medida reciente, ni proviene de una política actual de ambos Estados. Las relaciones cordiales y de estrategia militar y política entre el Perú y los Estados Unidos tienen una larga data, en la que ambos se han beneficiado por la posición geopolítica que se ejerce en la región y que, producto de una historia llena de confraternidad, se ha fortalecido a través de los años. Para poder entender cómo nació esta alianza tan estrecha entre ambos países, es menester relievar la obra de Michel Laguerre Kleimann Misión Naval Americana en el Perú (1920-1933/1938-1969)” ¸ quien a través de 410 páginas, hizo un esfuerzo sobresaliente para que, con erudición y capacidad de ilustración, tanto a través de las palabras como el uso de una notable selección fotográfica de los principales hitos de esta alianza, muestre la importancia y el impacto de las Misiones Navales de los Estados Unidos en el Perú durante las épocas mencionadas.

Este libro, entre otras experiencias, demuestra y confirma la importancia histórica de la presencia y la alianza de la Marina de los Estados Unidos de América con la Marina de Guerra del Perú. Una coalición que se ha fortalecido, sobre todo, luego de la Guerra del Pacífico, en la que nuestras fuerzas marítimas quedaron mermadas producto del conflicto y era necesario e imperativo reconstruir, modernizar y actualizar los activos propios de la institución. Si bien, dicha tarea demandaba estrechar relaciones con algún Estado que pueda abastecer, no solo de nuevas embarcaciones, sino que también, pueda proveer de modernos conocimientos y estrategias, así como también, instrucción especializada y dedicada. Todo esto fue posible gracias a la valiosa y siempre fraternal alianza con los Estados Unidos de América, quienes nos suministraron de nuevas flotas de alta tecnología y entrenamiento y capacitación para los miembros de la flota naval de un Perú que resurgía entre las cenizas.

Esta proximidad entre las fuerzas navales de ambos Estados, ha servido para poder encontrar un aliado importante en la región, que ha tomado en consideración a nuestra flota dentro de sus principales programas y ejercicios internacionales de entrenamiento marítimo, así como también en la facilidad del acceso al equipamiento de alto nivel que nos ha servido para posicionarnos en el sistema de defensa nacional y poder, de manera eficiente y certera, proteger nuestra soberanía y control en el mar, colaborando en la lucha contra amenazas transversales como el narcotráfico, la pesca ilegal, el terrorismo, la depredación ictiológica, el contrabando, la contaminación oceánica, entre otras.

Esto también nos ha servido para adoptar y fortalecer una cultura constitucionalista y una percepción sobre los derechos humanos que nace y se enaltece en los principales hitos de la historia de la Marina de Guerra del Perú, con destellos e inspiración de la corriente norteamericana naval y que han nutrido de manera constante, las medidas y acciones que se han tomado para resguardar nuestra soberanía de manera justa.

Esto es solo un breve resumen de uno de los tantos hechos y vicisitudes, que se han ido desarrollando a través de la historia entre la Marina del Perú y de los Estados Unidos y cómo ambas se han envuelto en una estrecha relación de cordialidad, respeto, admiración y coordinación constante para la retroalimentación mutua en los espacios marítimos y con el único objetivo de garantizar el irrestricto respeto de la soberanía y la paz en aguas nacionales e internacionales, próximas a nuestra condición de ribereños del Pacífico. Es por ello que esta importante obra de Michelle Laguerre Kleiman, Capitán de Corbeta (AP) a quien le guardo un real aprecio como investigador y estima académica, es de observancia obligatoria para aquellos interesados en la historia naval del Perú y quienes son afines a los relatos consistentes de las alianzas estratégicas peruanas con sus aliados en la región, como componentes gravitantes de la política exterior, el derecho internacional y la diplomacia.

 

Oscar Maúrtua de Romaña