Revista Peruana de Derecho Internacional
Tomo LXXIII Mayo-Agosto2022, pp.213-217. ISSN: 2663-0222
Recepción: 16/07/2022 Aceptación: 20/07/022
Villegas Delgado, César. (2020). Bioseguridad, Bioterrorismo, y Derechos Humanos en
Derecho Internacional Contemporáneo. Editorial Tirant lo Blanch, Valencia, 244
páginas.
Tras haberse decretado formalmente, el 30 de enero del 2020, una “Emergencia de Salud
Pública de Importancia Internacional” (ESPII) por parte de la Organización Mundial de
la Salud (OMS) tras haberse propagado una neumonía atípica causada por un nuevo
coronavirus, la vida de millones de seres humanos ha cambiado para siempre.
Desafortunadamente, a mayo de 2021, han fallecido casi tres millones y medio de
personas y ciento sesenta y ocho millones más se habrían infectado, la economía mundial
se ha desplomado a niveles insospechados, las personas que viven en los países menos
desarrollados han sido las más afectadas, principalmente porque sus sistemas e
infraestructuras de salud pública han demostrado ser extremadamente frágiles, cuando no
inexistentes, a la hora de hacer frente a la pandemia. Actualmente, nos encontramos
haciendo frente a la cuarta ola de contagios en el mundo, a pesar de que la comunidad
científica mundial ha conseguido, en tiempo récord, desarrollar la vacuna contra el Covid-
19, lo cierto es que tenemos un reto mayúsculo por delante para logar que la misma sea
de acceso universal, de tal forma que logremos la tan ansiada inmunidad de grupo a escala
mundial para poder vencer a la enfermedad. Hasta en tanto ese momento no llegue, la
población mundial seguirá sometida a fuertes restricciones de sus derechos y su libertad,
tenemos por delante un año muy complicado, e incluso una vez vencido el virus el mundo
pospandémico no volverá a ser igual, nuestra vida habrá cambiado para siempre a causa
de esta enfermedad.
Episodios como los que hemos tenido que padecer este fatídico periodo 2020-2021
pueden volver a surgir de la nada, en cualquier otro momento y en cualquier otra parte
del mundo pues, como bien se ha reconocido por parte de la comunidad científica, la
propagación de nuevas enfermedades, sobre todo las zoonóticas, está siendo cada vez más
habitual ¿acaso tendrá que ver con la degradación medioambiental del planeta? Muy
probablemente así sea y, en este caso, la intervención del ser humano puede llegar a ser
determinante en dicho proceso. Ahora bien, ¿sería posible que la propagación de un nuevo
virus igual o peor que el del Covid-19 no fuera natural sino intencional? Como posibilidad
existe, desde luego.
Como es sabido, el empleo de enfermedades como arma ha sido un recurso ampliamente
utilizado por el hombre a lo largo de la Historia, de hecho, se sospecha que alguna de las
siete plagas de Egipto, descritas en el Antiguo Testamento, no fue otra cosa que el ántrax,
zoonosis que acabó con gran parte del ganado y diezmó a la población. Los romanos, por
ejemplo, arrojaban cadáveres en los pozos con la intención de contaminar el agua y forzar
el traslado de la población de una determinada zona. En el año de 1346, durante el asedio
de Kaffa, los tártaros sufrieron un brote de peste en sus campamentos y decidieron
deshacerse de los cadáveres infectados lanzándolos mediante catapultas en la ciudad
sitiada con el objeto de infectar a los defensores genoveses y conseguir su capitulación.
Ahora bien, y a pesar de que la amenaza del terrorismo biológico sería más antigua de lo
que parece, lo cierto es que el temor y la preocupación de los gobiernos occidentales ante
la posibilidad de un ataque bioterrorista, sobre todo por parte de entidades no estatales,