Revista Peruana de Derecho Internacional
Tomo LXXI Mayo-Agosto 2021 N° 168, pp. 39-58. ISSN: 2663-0222
Recepción: 30/05/2021 Aceptación: 07/07/2021
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DERECHOS DE LAS MUJERES EN EL MUNDO Y EN EL PERÚ
WOMEN'S RIGHTS IN THE WORLD AND IN PERU
José Luis Pérez Sánchez Cerro
RESUMEN
Los derechos de las mujeres y las niñas son derechos humanos. Ellos abarcan todos los
aspectos de la vida es decir la salud, la educación, la participación política, el bienestar
económico, el no ser objeto de violencia y muchos más. Ellas tienen derecho al disfrute pleno
y en condiciones de igualdad, de todos sus derechos humanos y a vivir libres de todas las formas
de discriminación. Su protección debe estar consagrada en leyes y políticas nacionales
firmemente arraigadas en las normas internacionales de derechos humanos. Es importante para
ello que en las leyes nacionales se reconozcan sus derechos y que tengan la capacidad de
reivindicarlos y pugnar por una igualdad de género.
La discriminación por motivo de sexo está prohibida en casi todos los tratados de
derechos humanos, lo que abarca también el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos
y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, que en virtud del
artículo 3, común a ambos, aseguran a los hombres y a las mujeres igualdad de derechos a gozar
en todos enunciados en esos documentos.
Existen tratados y órganos de expertos dedicados específicamente a hacer realidad los
derechos humanos de las mujeres tal como la “Convención sobre la eliminación de todas las
formas de discriminación contra la mujer” (CEDAW, por sus siglas en inglés) la cual está
considerada como la carta internacional de derechos de las mujeres. En ella se define qué es la
discriminación contra la mujer y se establece un programa de acción nacional para ponerle fin.
La Convención fue aprobada por las Naciones Unidas en 1979 y entró en vigor el 3 de
septiembre de 1981.
Palabras clave: Derechos humanos, mujeres, discriminación, conferencias internacionales,
Beijing, Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la Mujer
(CEDAW).
Embajador de Carrera. Doctor en Sociología Jurídica e Instituciones Políticas, Doctorado en Ciencia Política,
Maestro en Diplomacia y Relaciones Internacionales, Abogado y Licenciado en Relaciones Internacionales.
Estudió Derecho Internacional en Holanda y en Brasil; Derechos Humanos en Francia y Relaciones
Internacionales en Estados Unidos de América. Fue embajador del Perú en Colombia, España, Andorra,
Alemania y Argentina y diplomático en Estados Unidos, Ecuador, Venezuela, Costa Rica. España, Suecia y en
la OEA. Fue viceministro de la Presidencia, viceministro a.i. y Secretario General de Relaciones Exteriores.
Miembro del Consejo Consultivo de la Comisión de Constitución y Reglamento del Congreso del Perú. Fue
vicepresidente del Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Miembro Titular de la Sociedad
Peruana de Derecho Internacional.
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ABSTRACT
The rights of women and girls are human rights. They cover all aspects of life, namely
health, education, political participation, economic well-being, not being the object of violence
and many more. They have the right to the full and equal enjoyment of all their human rights
and to live free from all forms of discrimination. Their protection must be enshrined in national
laws and policies firmly rooted in international human rights standards. For this, it is important
that national laws recognize their rights and that they have the capacity to vindicate them and
fight for gender equality.
Discrimination on the grounds of sex is prohibited in almost all human rights treaties, which
also includes the International Covenant on Civil and Political Rights and the International
Covenant on Economic, Social and Cultural Rights, which by virtue of article 3, common to
both ensure men and women equal rights to all enunciated in these documents.
There are treaties and expert bodies specifically dedicated to making women's human rights a
reality, such as the “Convention on the Elimination of All Forms of Discrimination Against
Women” (CEDAW), which is considered the International Bill of Women's Rights. It defines
what discrimination against women is and establishes a national action program to put an end
to it. The Convention was approved by the United Nations in 1979 and entered into force on
September 3, 1981.
Keywords: Human rights, women, discrimination, international conferences, Beijing,
Convention on the Elimination of All Forms of Discrimination Against Women (CEDAW).
INTRODUCCION
La conferencia de Beijing se basó en los acuerdos políticos alcanzados en las
tres conferencias mundiales sobre la mujer celebradas anteriormente. Ella consolidó cinco
decenios de avances jurídicos dirigidos a garantizar la igualdad de las mujeres y los hombres
tanto en las leyes como en la práctica.
La Declaración y la Plataforma de Acción de Beijing, es el producto de la Cuarta
Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en septiembre de 1995, que es el plan más
progresista que jamás había existido para promover los derechos de la mujer. En ella se
confirmó que la protección y promoción de los derechos humanos es la primera responsabilidad
de los gobiernos. En ese sentido, la Plataforma de Acción apoya la consecución de la igualdad
de género en el marco de derechos humanos y formuló una declaración explícita sobre la
responsabilidad de los Estados de cumplir los compromisos asumidos.
Ello va en concordancia con la Carta de las Naciones Unidas, que garantiza la igualdad
de derechos de mujeres y hombres en todos los principales instrumentos internacionales en
materia de derechos humanos que estipulan que se debe poner fin a la discriminación por
razones de sexo. Casi todos los países han ratificado la Convención sobre la eliminación de
todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW), sin embargo, en la actualidad
todavía existen importantes brechas y violaciones de derechos en todas las regiones del mundo.
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Por otra parte, el progreso ha sido demasiado lento, especialmente para las mujeres y las
niñas más marginadas. En muchos países sigue habiendo discriminación en las leyes. Las
mujeres no participan en la política en las mismas condiciones que los hombres y enfrentan una
discriminación flagrante en los mercados de trabajo y en el acceso a los bienes económicos. Las
muchas formas de violencia dirigidas explícitamente hacia las mujeres y las niñas les niegan
sus derechos y, con frecuencia, ponen en peligro sus vidas. En algunas regiones sigue habiendo
niveles demasiado altos de mortalidad materna y las cargas de trabajo no remunerado que
soportan las mujeres, siguen representando una limitación al disfrute de sus derechos.
Nunca antes tantas mujeres habían ocupado cargos políticos y contado con protección
jurídica contra la violencia de género y el amparo de constituciones que garantizan la igualdad
de género. En la actualidad se comprenden y defienden mejor los derechos humanos de las
mujeres y las niñas pero todavía es necesario que estos se vuelvan una realidad para ellas.
LA MUJER EN LOS ORGANISMOS INTERNACIONALES
La Conferencia Mundial sobre la Mujer es una reunión de alto nivel de los
representantes oficiales de todos los estados del mundo, realizada en el ámbito del Consejo
Económico y Social de las Naciones Unidas, cuyo propósito es garantizar el adelanto de la
mujer en la reivindicación de sus derechos legítimos.
Las Naciones Unidas han organizado cuatro conferencias mundiales sobre la mujer.
Estas se celebraron en Ciudad de México (1975), Copenhague (1980), Nairobi (1985) y Beijing
(1995). A esta última siguió una serie de exámenes quinquenales y tuvieron como objetivos
avanzar en los derechos de las mujeres acordando objetivos comunes.
La Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en Beijing en 1995, marcó un
importante punto de inflexión para la agenda mundial de igualdad de género. La Declaración y
Plataforma de Acción de Beijing, adoptada de forma unánime por 189 países, constituye un
programa en favor del empoderamiento de la mujer y, en su elaboración, se tuvo en cuenta el
documento clave de política mundial sobre igualdad de género.
La Declaración está enfocada en el empoderamiento de la mujer y establece medidas
para avanzar hacia la igualdad en doce ámbitos, incluyendo salud, violencia de género,
economía o conflictos armados. Sin embargo, el documento no es jurídicamente vinculante sino
una muestra de voluntad política con una serie de recomendaciones. Son los países los que
deciden si traducir la declaración en medidas concretas que aseguren, entre otras cuestiones, la
presencia de mujeres en cargos públicos o su protección frente a la violencia de género. Hasta
el momento, ningún país ha cumplido todos los objetivos ni ha logrado una igualdad de género
plena.
Las conferencias mundiales sobre las mujeres son actividades desarrolladas por
la Comisión Jurídica y Social de la Mujer. Ellas tratan de alcanzar acuerdos entre las naciones
sobre políticas tendientes a sortear los obstáculos que encuentran los derechos de las mujeres
en distintos ámbitos de la vida, tanto económica y social como civil, política y educativa.
ANTES DE BEIJING
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1975: La Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer instó a organizar la primera
conferencia mundial sobre la mujer en ocasión del Año Internacional de la Mujer.
Posteriormente se celebró la Conferencia Mundial del Año Internacional de la Mujer en Ciudad
de México. En ella participaron representantes de 133 gobiernos, al tiempo que 6,000
representantes de ONG asistían a un foro paralelo, la Tribuna del Año Internacional de la Mujer.
En la Conferencia se definió un plan de acción mundial para la consecución de los objetivos
del Año Internacional de la Mujer, que incluía un amplio conjunto de directrices para el
progreso de las mujeres hasta 1985.
1980: Un total de 145 Estados Miembros se reunieron en Copenhague con motivo de la
celebración de la Conferencia Mundial del Decenio de las Naciones Unidas para la Mujer. La
Conferencia tenía por objetivo examinar los avances realizados hacia el cumplimiento de los
objetivos de la primera conferencia mundial, especialmente de los relacionados con el empleo,
la salud y la educación. El programa de acción que se aprobó hizo un llamado a favor de adoptar
medidas nacionales más firmes para garantizar la apropiación y el control de la propiedad por
parte de las mujeres, así como a introducir mejoras en el ámbito de la protección de los derechos
de herencia, de custodia de los hijos y de nacionalidad de la mujer.
1985: La Conferencia Mundial para el Examen y Evaluación de los Logros del Decenio de las
Naciones Unidas para la Mujer tuvo lugar en Nairobi. En ella se aprobó un mandato consistente
en establecer medidas concretas para superar los obstáculos al logro de los objetivos del
Decenio. Participaron en ella 1,900 delegadas/os de 157 Estados Miembros. Un foro paralelo
de ONG atrajo a cerca de 12,000 participantes. Los gobiernos adoptaron las Estrategias de
Nairobi orientadas hacia el futuro para el adelanto de mujer que esbozaban las medidas que
deberían adoptarse para lograr la igualdad de género a nivel nacional y promover la
participación de las mujeres en las iniciativas de paz y desarrollo.
1995: La Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, reunida en Beijing del 4 al 15 de
septiembre de 1995, aprueba la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing y recomienda a
la Asamblea General de las Naciones Unidas, en su quincuagésimo período de sesiones, que
haga suya la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing en la forma aprobada por la
Conferencia.
DESPUES DE BEIJING
2000: La Asamblea General adoptó la decisión de celebrar su 23º periodo extraordinario de
sesiones para llevar a cabo un examen y una evaluación quinquenales de la aplicación de la
Plataforma de Acción de Beijing, así como estudiar posibles medidas e iniciativas futuras. La
evaluación, a la que se dio el nombre de “La mujer en el año 2000: igualdad entre los géneros,
desarrollo y paz para el siglo XXI”, tuvo lugar en Nueva York y de ella resultaron
una declaración política y nuevas medidas e iniciativas para la aplicación de la Declaración y
la Plataforma de Acción de Beijing.
2005: En el marco del 49º periodo de sesiones de la Comisión de la Condición Jurídica y Social
de la Mujer se llevó a cabo un examen y una evaluación decenales de la Plataforma de Acción
de Beijing. Los delegados aprobaron una declaración que subraya que la aplicación plena y
eficaz de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing, es esencial para la consecución de
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los objetivos de desarrollo internacionalmente convenidos, incluidos los contenidos en la
Declaración del Milenio.
2010: El examen al cabo de quince años de la Plataforma de Acción de Beijing se realizó
durante el 54º periodo de sesiones de la Comisión celebrado en 2010. Los Estados Miembros
aprobaron una declaración en la que se acogía con beneplácito los progresos realizados con el
fin de lograr la igualdad de género y se comprometían a adoptar nuevas medidas para garantizar
la aplicación integral y acelerada de la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing.
2015: La revisión y evaluación tras 20 años de la Plataforma de Acción de Beijing tuvo lugar
durante la 59ª sesión de la Comisión en 2015. La sesión abordó además las oportunidades para
lograr la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en la agenda de desarrollo
post 2015. Los Estados miembros adoptaron una declaración política que resaltó los progresos
obtenidos hacia el logro de la igualdad de género. Igualmente, proporcionó una base sólida para
la implementación plena, efectiva y acelerada de los compromisos adquiridos en Beijing y
defendió el papel clave de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres en la
agenda de desarrollo post-2015.
2020: Conmemoramos 25 años de la Plataforma de acción de Beijing, una resolución histórica
que fue adoptada por Naciones Unidas al final de la cuarta Conferencia Mundial sobre la mujer
realizada en 1995. La plataforma es un referente de los derechos humanos y es el plan más
completo desarrollado hasta la fecha sobre el empoderamiento femenino. En Beijing más de
30.000 activistas y representantes de 189 países prometieron lograr la igualdad de derechos y
oportunidades para todas las mujeres y niñas del planeta.
En diciembre pasado, la Convención para la Eliminación de todas las Formas de
Discriminación contra la Mujer, cumplió 40 años. En 1995, durante la Cuarta Conferencia
Mundial sobre la Mujer, se aprobó la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing,
considerada el plan más progresista para lograr la igualdad de género y el empoderamiento de
las mujeres en el planeta.
La revisión y evaluación tras 25 años desde la adopción de la Plataforma de Acción de
Beijing tuvo lugar durante la 64ª sesión de la Comisión que se iba a realizar en marzo de 2020;
por razones del Covid 19, la sesión ha sido suspendida hasta nuevo aviso. La revisión incluirá
una evaluación de los desafíos actuales que afectan a la implementación de la Plataforma de
Acción y el logro de la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres así como de su
contribución a la plena realización de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. En 2020
se cumplieron veinticinco años de la Conferencia de Beijing, un hito en la lucha internacional
por la igualdad de género.
Zeid Ra’ad Al Hussein, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos
Humanos, cuenta con amplia experiencia en la diplomacia internacional y la protección de los
derechos humanos. Fue el primer presidente de la Asamblea de los Estados partes del Estatuto
de Roma de la Corte Penal Internacional, y ex presidente del Consejo de Seguridad de las
Naciones Unidas. Dirigió la aprobación de un plan exhaustivo y ambicioso para asegurar que
las mujeres cuenten con los mismos derechos que los hombres a la hora de recibir educación y
desarrollar su potencial, a la hora de liderar comunidades y naciones, a decidir sobre sus propias
vidas sin miedo a sufrir violencias o represalias, a no ganar menos que los hombres y a oponerse
a leyes discriminatorias.
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En los años subsiguientes, el mundo ha presenciado un enorme progreso: la cifra de
mujeres en el mercado laboral ha aumentado; existe mayor paridad de género en la
escolarización a nivel de primaria; el índice de mortalidad materna ha descendido en casi un 50
por ciento y hay más mujeres que ocupan puestos de liderazgo.
Los gobiernos hablan ya sobre los derechos de las mujeres como derechos humanos
reconociéndolos como objetivos legítimos e indispensables.
Sin embargo, al mundo todavía queda lejos la visión que planteaba Beijing.
Aproximadamente 1 de cada 3 mujeres de todo el mundo, sufrirá violencia física y/o sexual en
algún momento de su vida. A nivel mundial, menos de una cuarta parte de los miembros de los
parlamentos son mujeres. En más de 50 países no existe protección jurídica para las mujeres
contra la violencia doméstica. Aproximadamente 1 de cada 3 mujeres casadas de edades
comprendidas entre los 20 y los 24 años de edad, se casó siendo niña. En muchas partes del
mundo, las mujeres y las niñas no pueden tomar decisiones sobre sus asuntos más personales:
sexualidad, matrimonio, descendencia. Las mujeres y las niñas que optan por tomar sus propias
decisiones siguen siendo asesinadas o incluso apoyadas por sus propias familias en la
deshonrosa práctica de los asesinatos llamados de honor. En todas nuestras sociedades siguen
existiendo estereotipos basados en la inferioridad de las mujeres que a menudo las denigran,
humillan y sexualizan.
Debemos reconocer el papel de todas las personas, mujeres y hombres, que
públicamente alzan la voz a favor de la igualdad de género y, a menudo, terminan siendo el
blanco de amenazas arcaicas y patriarcales a su reputación, su trabajo o incluso su vida. Las
defensoras y los defensores de los derechos humanos de las mujeres hacen un trabajo
extraordinario en entornos hostiles donde abundan argumentos de relativismo cultural y a
menudo con un telón de fondo que incluye el auge de grupos extremistas y misóginos que
amenazan con desmantelar los logros alcanzados en el pasado.
La mujer tiene el derecho a tomar sus propias decisiones respecto a su vida y su cuerpo.
La garantía de estos derechos y su implementación son obligaciones no negociables de todos
los Estados. Las y los defensores de los derechos humanos de las mujeres fueron decisivos para
asegurar el ambicioso programa que se definió en Beijing. Su trabajo, su activismo y su valentía
merecen nuestro reconocimiento, nuestro apoyo y nuestro respeto.
Nicole Ameline quien ha sido miembro del Comité para la Eliminación de la
Discriminación contra la Mujer (CEDAW) de las Naciones Unidas desde 2008 y su presidenta
desde 2013, señala que debemos transformar esta Convención en una especie de hoja de ruta
para acelerar la igualdad de facto. La CEDAW es la única Convención jurídica que protege y
promueve los derechos humanos de las mujeres, y su Comité es probablemente el instrumento
más fundamental en la lucha por los derechos humanos de las mujeres. Ha señalado que la
CEDAW y otros instrumentos jurídicos han transformado las vidas de millones de mujeres y
que, gracias al accionar los Estados partes, de las ONG y del sistema de las Naciones Unidas,
ya no hay necesidad de diseñar nuevos instrumentos. Ameline ha señalado que “tenemos el
marco jurídico; ahora sólo tenemos que ponerlo en práctica. Debemos contrarrestar la
fragmentación del derecho internacional. Ha llegado la hora de la acción, y esta acción es muy
urgente”.
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Cuando hablamos de violencia, debemos decir que la base sobre la que se sustenta la
violencia contra las mujeres, es la discriminación. La discriminación es la raíz de todo tipo de
violencia. Por ello, debemos fortalecer la visibilidad de la Convención como marco en el que
abordar la violencia contra las mujeres, sin embargo, el Comité de la CEDAW no tiene la
suficiente visibilidad que se necesita.
Convención del CEDAW es la única convención jurídica para proteger y promover los
derechos de las mujeres en el mundo.
LAS MUJERES EN EL PERU
Las mujeres han ido ganando terreno en la política peruana pero aún existen espacios
llenos de barreras.
Aunque parezca increíble, las mujeres en el Perú no tenían derecho a voto hasta después
de la segunda mitad del siglo XX. Anteriormente, simplemente no participaban en las
elecciones. Luego de intensas movilizaciones y múltiples reclamos en contra de quienes pedían
que las cosas no cambiaran, el derecho al sufragio de las mujeres les fue reconocido recién en
1955, con lo que pudieron participar en las elecciones generales del siguiente año.
Francisca Pizarro Yupanqui, nacida en Jauja en la gobernación de Nueva Castilla,
Imperio español el 28 de diciembre de 1534 y muerta en Trujillo de la Extremadura, Corona de
España en 1598; era una descendiente de emperadores incas e hija del marqués Francisco
Pizarro y de Inés Huaylas Yupanqui, una doncella incaica. Actualmente es recordada como la
“primera mestiza” del Perú.
En 1965, la abogada y educadora Judith Prieto Zegarra publicó su libro “Así Hicieron
las Mujeres el Perú” donde presentó hechos realizados por mujeres durante el periodo de la
Independencia. Es un homenaje a la mujer peruana frente al sesquicentenario (1971) de la
Independencia del Perú. Ella presentó las historias más interesantes de la participación de las
mujeres peruanas a través de su espacio-tiempo correspondiente desde la lucha por la
independencia. Judith Prieto de Zegarra iluminó, repentina y sorpresivamente, la acción y
pasión de las mujeres en la historia nacional.
Durante la rebelión de Juan Santos Atahualpa, se destacó Ana de Tarma, quien dirigió
a un grupo de mujeres guerrilleras que lucharon al lado de sus familias. Sus órdenes fueron
acatadas por 52 mujeres que formaron su regimiento. Luchó en las batallas del Río de la Sal y
de Nijandaris donde los realistas fueron vencidos en 1742. Su nombre circuló en los cuarteles
españoles como sinónimo de arrojo y valentía.
Durante el levantamiento de Huarochirí (1750), mujeres como María Gregoria, se
encargaron de armar a las mujeres del lugar para unirse en la lucha contra las autoridades
españolas. Cuando Francisco Ximénez Inca (su esposo y líder del movimiento) fue capturado,
ella escapó y reorganizó a los lugareños con el objetivo de continuar la insurgencia.
Juana Moreno, dirigió el levantamiento de Llata de 1777. El Teniente Corregidor
General Domingo de la Cajiga llegó a Llata a fines de julio de 1777 e inmediatamente impuso
el cobro de los tributos a los indígenas. Utilizando métodos violentos, De la Cajiga obligó el
pago de los tributos, lo cual determinó la indignación de los habitantes del lugar. Juana Moreno
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organizó a los indígenas y asaltaron la casa del Teniente Corregidor, siendo ajusticiado por los
cargos de exterminador de la raza.
La Revolución de Túpac Amaru y Micaela Bastidas de 1780, fue la respuesta de
mayor violencia contra el régimen colonial impuesto en toda América.
En 1783, Felipe Velasco encabezó el levantamiento indígena de Huarochirí. Velasco se
hacía llamar Túpac Inca Yupanqui y sostenía ser pariente de Túpac Amaru. Su esposa, Manuela
Marticorena se puso al mando de los ejércitos campesinos. Nicolás Almendras junto a su esposa
Manuela Rodríguez se unieron al movimiento encabezando la guerrilla de los pastores.
Igualmente, Ciriaco Flores se puso a dirigir el movimiento. Pese a las victorias, el
corregidor Felipe Carrera logró convencer a los indígenas que las cosas cambiarían. Entonces
los líderes fueron traicionados. Los varones fueron azotados mientras que Manuela Marticorena
y Manuela Rodríguez recluidas en un beaterio por 10 años y, posteriormente, desterradas.
Melchora Toledo y Juana Molina (madre e hija respectivamente), en 1790, fueron
acusadas de sedición en el pueblo de Huancané. En el expediente judicial se puede leer que
ambas eran parte de un Círculo Femenino de las Regiones del Sur, que constantemente
conspiraba contra España y predicaba la Libertad del Perú.
Ese mismo año, pero en Lima, Isabel de Orbea fue denunciada ante el Tribunal del Santo
Oficio por el delito de “Filósofa”. Orbea participaba del ambiente literario de la capital.
Desarrolló ideas independentistas, denunciando la opresión de España sobre América. Su casa
se convirtió en un centro de conspiraciones, apoyo a la Independencia y protección de
perseguidos. Pese a la persecución, Isabel de Orbea jamás traicionó sus ideales, se mantuvo
firme como independentista.
En junio de 1793, se produjo el levantamiento indígena en Parinacochas. Liderados por
Micaela Valeriana, María López, Ambrosia Huamán (indígenas) y Romualda Balbuena
(mestiza), los indígenas protestaron contra el aumento abusivo de los tributos. Además,
rememoraron la Revolución de Túpac Amaru y Micaela Bastidas.
Gertrudis Castro, Simona Vilelas, María Salazar e Isidora Álvarez, participaron
activamente en el levantamiento de Ferreñafe, del 25 de mayo de 1795. La sublevación fue
duramente reprimida, originando que muchos escapen a las regiones andinas, pero se ordenó la
persecución. Los varones capturados fueron condenados a muerte, mientras las mujeres
azotadas públicamente y luego desterradas a otros virreinatos. El cumplimiento de las condenas
siempre fueron público con la intención de causar temor entre los indígenas y campesinos; pero
eso sólo determinó mayor repudio contra España y el sistema colonial.
En 1803, una mujer que ha pasado a la historia como Mercedes “La Comediante”, fue
denunciada en Lima ante el tribunal del Santo oficio. Se le acusó de leer libros prohibidos y
prestarlos entre sus amistades. Se le encontró (como prueba incriminatoria) el libro “El Sofá”,
del francés Claude Prosper Jolyot de Crebillon. Un “cuento moral” escrito en 1740, que se ubica
entre la sátira y la frivolidad. Pero, su tratamiento sobre costumbres de otras sociedades no
católicas, determinó que fuese de lectura prohibida.
El 15 de enero de 1804, se inició el juicio contra los indígenas lambayecanos que
dirigieron las protestas contra España. Fue el cacique José Dámaso Temoche, quien elevó los
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tributos. Mujeres como María Natividad Sono y Paulina Huerta, formaron –junto a sus esposos-
un contingente de resistencia. Tomaron la Iglesia Matriz y atacaron el Cabildo, y la casa del
cacique Temoche. Los ejércitos realistas tomaron el control. Los varones fueron encarcelados
y las mujeres azotadas en forma pública.
En 1807, un grupo de mujeres fueron denunciadas ante el Tribunal del Santo Oficio por
el delito de leer libros prohibidos. Mariana de Orbegoso, Condesa de Olmos, quien participó
activamente de los grupos literarios de la capital -siendo reconocida públicamente como
escritora notable-, así como en la difusión de ideas independentistas, fue acusada de leer
“Abelardo y Eloísa”, libro de autor anónimo, donde narra la decisión de Eloísa de mantener una
relación sentimental con el joven filósofo Abelardo. Decisión que fue tomada pese a la
oposición de su familia. Libro prohibido porque destaca la “libertad de las mujeres” en tomar
sus propias decisiones.
Otras mujeres denunciadas ante el Tribunal del Santo Oficio, fueron Manuela Plat,
María Candelaria Palomeque y Mercedes Arnao, todas ellas escritoras reconocidas y de familias
distinguidas (con todo lo que eso significa al interior de una sociedad aristocrática y colonial),
quienes, por poseer, circular y leer libros prohibidos, tuvieron que pasar por los calabozos de la
persecución ideológica.
En 1822, junto a Fermina de la Quintana, realizó la famosa recolección de joyas y
alhajas entre las damas de la alta sociedad limeña. Fue el 29 de octubre cuando las mujeres
aristocráticas de Lima, se desprendieron de sus objetos suntuosos para financiar las campañas
militares. El propio General José de San Martín, la condecoró con la Orden del Sol y fue
reconocida como Dama Patriótica de la Gesta Independentista.
Brígida Silva de Ochoa, fue una dama patriota que actuó con determinación en varios
levantamientos populares y apoyó las tropas independentistas llegadas desde el exterior.
Existen muchos documentos escritos por los líderes de las expediciones libertarias que la
nombran y agradecen sus esfuerzos y decisión de mantenerse al lado de la Independencia del
Perú. Incluso, Bernardo de Monteagudo la consideró “más valiente que muchos hombres”. Por
ello, se le otorgó el privilegio de la Banda de Seda de Patriota y se le otorgó un diploma -11 de
enero de 1822- como reconocimiento oficial del Estado Peruano a sus labores y sacrificios por
la Patria.
Juana Toribia Ara, patriota tacneña que pregonó los ideales patriotas y anti españoles.
Alojó a los hermanos Pallardeli, cuando se encontraban proscritos por las leyes coloniales.
Participó en las luchas de su región. Escapó al Alto Perú, pero fue detenida en Oruro, pero la
corrupción de España significó que pueda entregar 10 mil pesos a cambio de dejarla fugar. Se
refugió en las Yungas, donde salió para buscar la libertad de su esposo Manuel Calderón de la
Barca.
En el levantamiento cuzqueño de 1814, fueron muchas las mujeres que se colocaron en
las filas patriotas para terminar con la dominación española. Juana Noin; Vicenta Eguino;
Simona Josefa Mansaneda; Ramona Senosain y Paliza; Ventura Ccalamanqui; Martina
Aranguri; Magdalena Zenteno; etc. ofrendaron sus vidas siguiendo sus ideales de libertad. Su
contribución es reconocida por los pueblos del sur andino peruano. Pese a ello, la Historia
Oficial practicada por los “académicos” les ha negado un reconocimiento nacional.
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LA MUJER EN EL PERU EN LOS SIGLOS XX Y XXI
El 7 de noviembre de 1908 se promulgó la Ley Nº 801, por la cual las puertas de la
Universidad se abrieron a las mujeres. Sin embargo, la situación no fue fácil para la mujer ya
que tuvo que enfrentarse con múltiples problemas y obstáculos. La primera mujer que ingresó
a una universidad fue vetada por el machismo característico de la sociedad peruana que ni
siquiera permitía imaginar a una mujer peruana votando para elegir sus autoridades, erigirse o
prepararse en centros superiores para adquirir una carrera profesional.
Josefa Carrillo, Marquesa de Castrillón, en 1919, fue denunciada ante el Tribunal del
santo Oficio, por poseer y circular libros prohibidos. “El Arte de Amar de Ovidio”, “Eloísa y
Abelardo”, “El Sofá”, entre otros textos, fueron la prueba de sus acciones ilegales. En realidad,
ella pregonaba la independencia en todas las reuniones de la alta sociedad limeña, originando
el malestar entre la mayoría de los varones aristócratas y hacendados limeños que estaban a
favor de España.
Sin embargo, las mujeres han ido ganando terreno en la política peruana, pero aún
existen espacios que presentan prejuicios y barreras.
Las mujeres en el Perú no tenían derecho a voto; simplemente no participaban en las
elecciones. Luego de intensas movilizaciones y múltiples reclamos, en contra de quienes pedían
que las cosas no cambiaran, el derecho al sufragio de las mujeres les fue reconocido en 1955,
con lo que pudieron participar en las elecciones generales del siguiente año.
En el proceso de 1956 se presentaron tres candidatas a las senadurías y 26 a las
diputaciones. De ellas resultaron electas una senadora y ocho diputadas, lo que representó, en
promedio, cerca del 4 % del total de escaños del Parlamento. Las ocho diputadas representaron
el 4% del total de escaños del Parlamento y más de 60 años después ese porcentaje solo se
incrementó a 26%. Las mujeres todavía están subrepresentadas, tanto en la política congresal
como en la estatal y en la subnacional, en un país donde el 50.36% de padrón electoral son
mujeres.
En lo internacional, existen las declaraciones, los pactos, las convenciones, los
comentarios, las recomendaciones y las observaciones generales de derechos humanos. Todos
ellos sustentan el derecho a la participación política y pública de las mujeres y la libre de
discriminación con igualdad de oportunidades.
El principio de igual remuneración por igual trabajo o por trabajo de igual valor, se
incluyó en la constitución de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) hace muchos
años. A raíz de estas conquistas sociales de las mujeres, muchos países han modificado el
convenio sobre igualdad de remuneraciones de hombres y mujeres han fijado algunos
parámetros que deben ser usados por los empleadores para la contratación de personal.
Para el Perú, los derechos de las mujeres se hallan expresados en la Declaración
Universal de Derechos Humanos Art. 21; en la Declaración de Viena; en la Declaración y
Plataforma de Acción de Beijing, Párrafo 135.
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Igualmente, en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, Artículo 25 sobre
el derecho a participar en la dirección de los asuntos públicos y el derecho al voto. Estos
derechos están relacionados con el derecho de los pueblos a la libre determinación.
También están contenidos en la Convención sobre los Derechos Políticos de la Mujer y
la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra las mujeres,
preámbulo y artículos, entre otras manifestaciones internacionales.
En el 2002, el Comité CEDAW reconoció los avances en materia de participación
política de las mujeres en el Congreso y los gobiernos locales, gracias a la adopción del
mecanismo de la cuota de género, sin embargo, desde dicho año, ha observado y recomendado
lo siguiente: “Preocupa al Comité que si bien se observan avances en la composición del
Congreso y en el gobierno local como resultado de la normativa aprobada, aún parezca
insuficiente la participación de mujeres en el Congreso, en el ámbito judicial y en los niveles
superiores de la dirección política y administrativa de país.”
En cuanto al marco normativo nacional, las normas que sustentan el derecho de las
mujeres a la participación en la vida pública y política libre de discriminación y en igualdad de
oportunidades, están básicamente expresadas en las Observaciones Finales del Comité para la
Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, de 2 de febrero de 2007, referidos al Perú
(Comentarios concluyentes del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la
Mujer: Perú).
Por tanto, el Comité recomienda que se adopten estrategias dirigidas a lograr un aumento
del número de mujeres en el Perú, que intervienen en la adopción de decisiones a todos los
niveles, a través de la adopción de medidas especiales de carácter temporal, de conformidad
con el artículo 4.1 de la Convención y, que se refuercen las actividades encaminadas a promover
a mujeres a cargos de dirección tanto en el sector público como en el privado con programas de
capacitación especiales y campañas de sensibilización, sobre la importancia de la participación
de la mujer en la planificación del desarrollo y la toma de decisiones.
De otro lado, la Constitución Política del Perú (1993) inciso 17 del artículo 2; el artículo
31 de dicha Constitución sobre el derecho a la participación ciudadana en los asuntos públicos,
también se incluyen los derechos garantizados por el artículo 7 de la CEDAW, en virtud a los
artículos 3 y la Cuarta Disposición Final y Transitoria de la Constitución Política del Perú.
Igualmente, la Ley de Elecciones Municipales (1997), modificada por la Ley 27734
(2002), establece una cuota mínima del 30% para listas electorales a consejos municipales y la
alternancia.
CONCLUSIONES
Aunque ha habido avances notables, aún no se puede hablar de que las mujeres y las
niñas crezcan con igualdad de oportunidades porque no se ha logrado la plena igualdad en
ningún país del mundo. Las mujeres y las niñas siguen siendo infravaloradas, aunque la brecha
educativa se ha reducido, según Naciones Unidas, ganan un 23 por ciento menos que los
hombres y ha reconocido que ningún país en el mundo ha logrado la igualdad de género.
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Estimamos que las metas y logros se están dando en periodos de tiempo muy largos; la
conferencia de Beijing fue 20 años después de la primera conferencia que fue en México en
1975, es decir hace 46 años.
Los derechos de las mujeres son derechos humanos, sobre todo los pendientes, por ello
es necesario no dejar que los avances retrocedan.
Sin embargo, la esterilización forzada contra mujeres indígenas y pobres se ha
practicado en gran escala en Perú. El Informe Final de la Comisión de la Verdad y la
Reconciliación, publicado en 2003, señala que, durante el conflicto interno en el Perú, hubo
numerosos casos de mujeres esterilizadas por la fuerza; además, se estima que hasta 300,000
mujeres en su mayoría rurales, fueron esterilizadas por engaño o con insuficientes
consentimientos en la década de 1990 como parte de una campaña destinada a combatir la
pobreza. El ex presidente Alberto Fujimori (en el cargo desde 1990-2000) fue acusado
de genocidio y crímenes de lesa humanidad, como resultado de un programa de esterilización
implementado por su administración. Durante su presidencia, Fujimori llevó a cabo un
programa de esterilizaciones forzadas contra los quechuas indígenas y las mujeres aymaras,
bajo el disfraz de un plan de salud pública.
Estamos presenciando en el mundo una crisis ambiental, una crisis de la democracia,
autoritarismos, fundamentalismos, es decir, las condiciones que generan la desigualdad, no se
han tocado. Es necesario que se capacite y se especialice a los operadores de justicia y a las
personas en general en cuestiones de igualdad y en justicia social.
La situación de la mujer ha avanzado en algunos aspectos importantes en los últimos
años, aunque los progresos no han sido homogéneos pues persisten las desigualdades entre
mujeres y hombres y sigue habiendo obstáculos importantes que entrañan graves consecuencias
para el bienestar de todos los pueblos.
Esta situación se ha visto agravada por una pobreza cada vez mayor que afecta a la vida
de la mayor parte de la población del mundo y tiene sus orígenes en el ámbito nacional e
internacional.
Es necesario defender los derechos y la dignidad humana de las mujeres y de los niños
que están consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y en la Declaración Universal de
Derechos Humanos y en otros instrumentos internacionales de derechos humanos, en particular,
la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer y la
Convención sobre los Derechos del Niño, así como la Declaración sobre la eliminación de la
violencia contra la mujer y la Declaración sobre el derecho al desarrollo.
Igualmente, hay que garantizar el acceso de las mujeres, en condiciones de igualdad, a
los recursos económicos, incluidos la tierra, el crédito, la ciencia y la tecnología, la capacitación
profesional, la información, las comunicaciones y los mercados, como medio de promover el
adelanto de las mujeres y las niñas.
En este breve artículo se observa que la situación de la mujer peruana como trabajadora
ha tenido grandes y profundas transformaciones a través del tiempo, no obstante, siempre ha
sido condicionada por patrones ideológico-culturales patriarcales que culminaron en una
sociedad predominantemente orientada a los hombres. De una u otra forma, la mujer ha sido
menospreciada y víctima de exclusiones a lo largo de la historia. Siendo así, debemos señalar
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que poco a poco y con el pasar de los años, tanto las mujeres del Perú como del mundo, han ido
liberándose del yugo opresor del hombre, demostrando su capacidad y eficacia en el desempeño
de diversas labores.
En nuestro país acaba de ratificarse el Convenio de Financiación para el Proyecto
“Violencia contra las Mujeres: Fortalecer la Prevención y la Justicia” firmado por la Unión
Europea el 27 de noviembre de 2020 y por la República del Perú el 13 de enero de 2021 que,
se espera, ayudará a lucha por la igualdad.
Actualmente, se verifica una creciente participación de la mujer trabajadora en la vida
socio-económica y política del país. La mujer joven o adolescente se encuentra con mayor
libertad de decisión y autonomía de escoger cualquier profesión para su futuro, inclusive
aquellas consideradas de exclusividad masculina. Ello, claro está, en condiciones normales, que
no son las actuales por la alteración que ha creado la actual pandemia del Covid 19.
Sin embargo, creemos que la pandemia traerá cambios drásticos en el ámbito laboral en
todo el mundo. Estos impactos serán diferenciados para las mujeres en Perú debido a las
desigualdades preexistentes de su trabajo en comparación con el masculino, según reveló un
estudio del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) y el Programa de las
Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), elaborado por especialistas del Grupo de Análisis
para el Desarrollo (Grade).
El impacto también ha sido desigual dentro de los países y en general, ha afectado más
a las mujeres, los trabajadores informales, los jóvenes, las personas con bajos niveles de
educación, las personas afrodescendientes y los migrantes.
Las desigualdades no aparecieron con el virus. Muchos de los problemas se deben a
condiciones estructurales preexistentes, como la desigualdad de género que tiene diversas
consecuencias en las vidas de mujeres y niñas.
BIBLIOGRAFIA
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basada en género, reducir los costos y desarrollar capacidades en las economías APEC”. Foro
de Cooperación Asia Pacífico (APEC). Perú 2018. https://observatorioviolencia.pe/
MENDIZABA, Graciela.- “La Mujer en la Lucha por la Justicia y la Libertad
Americana”. Ediciones e.i.r.l (1993).
PRIETO, de Zegarra Judith.- “Así hicieron las Mujeres en el Perú”, Talleres Gráficos ERV,
Lima, 1965.
ARTÍCULOS.-
“La mujer en la actualidad”
http://www.youtube.com/watch?v=wm2d5uBdeWY&feature=related
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FERNÁNDEZ, Alba.- “La mujer en el mundo”. La Vanguardia.
05/03/2018 00:05Actualizado a 23/09/2020 09:05
GURMENDI, Alonso.- “Los Derechos de la Mujer en el Perú: Muchas Leyes, Pocos Dientes”
28 septiembre, 2015. Enfoque, Derecho.