Revista Peruana de Derecho Internacional
Tomo LXXI Mayo-Agosto 2021 N° 168, pp. 113-132. ISSN: 2663-0222
Recepción: 30/05/2021 Aceptación: 07/07/2021
1
CARACTERIZACIÓN Y EVALUACIÓN DE LA
POLÍTICA EXTERIOR DEL PRESIDENTE DONALD TRUMP
CHARACTERIZATION AND EVALUATION
OF THE FOREIGN POLICY OF PRESIDENT DONALD TRUMP
Sandra Namihas
RESUMEN
La política exterior de EE.UU. durante la administración de Donald Trump tuvo
características muy singulares tanto en sus formas y mecanismos de comunicación
como en el diseño y ejecución de la misma. A grandes rasgos, se puede señalar que esta
política se distinguió por la securitización de los temas, una visión mercantilista del
comercio, un proteccionismo dirigido, un aislacionismo relativo, un bajo compromiso
con la cooperación internacional y un retroceso en los valores que tradicionalmente
fomentó la superpotencia.
Palabras clave: Donald Trump, Política Exterior, Doctrina Trump, Doctrina
nacionalista americana conservadora.
ABSTRACT
US foreign policy during the Donald Trump administration had very unique
characteristics both in its forms and mechanisms of communication, as well as in its
design and execution. Broadly speaking, it can be noted that this policy was
distinguished by the securitization of issues, a mercantilist vision of trade, directed
protectionism, relative isolationism, a low commitment to international cooperation and
a setback in the values that traditionally promoted the superpower.
Coordinadora y Miembro Asociada del Instituto de Estudios Internacionales (IDEI) de la Pontificia
Universidad Católica del Perú. Asociada del Instituto Hispano Luso Americano de Derecho
Internacional y Miembro de la Sociedad Peruana de Derecho Internacional. Abogada de la Pontificia
Universidad Católica del Perú. Diplomada en Derecho Internacional por el Comité Jurídico
Interamericano de la Organización de Estados Americanos (Río de Janeiro, 1998), por el Instituto del
Canal y Estudios Internacionales de la Universidad de Panamá y la Organización de Estados
Americanos (Panamá, 2001) y por la Academia de Derecho Internacional de La Haya (2005). También
es diplomada en Defense Planning and Resource Management por el Centro de Estudios Hemisféricos
de Defensa de la Universidad Nacional de Defensa de los EE.UU. (Washington, 2001) y en Seguridad y
Defensa Nacional por el Centro de Altos Estudios Nacionales —CAEN— (2007). Ha sido miembro de
la Comisión de Relaciones Exteriores del Colegio de Abogados de Lima.
Con el presente artículo, la autora formaliza su incorporación como Miembro Asociada, conforme a lo
dispuesto por el Consejo Directivo de la Sociedad Peruana de Derecho Internacional, mediante Acta del
13 de diciembre de 2018.
Revista Peruana de Derecho Internacional
Tomo LXXI Mayo-Agosto 2021 N° 168, pp. 113-132. ISSN: 2663-0222
Recepción: 30/05/2021 Aceptación: 07/07/2021
2
Keywords: Donald Trump, Foreign Policy, Trump Doctrine, Conservative American
Nationalist Doctrine.
……
1. Introducción
Luego de la culminación de los cuatro años de gobierno del presidente Donald Trump es
pertinente llevar adelante una caracterización de la política exterior ejecutada en este
periodo, así como una breve evaluación de la misma. La relevancia de este análisis
radica no solo en que se trata de la superpotencia mundial sino también en los rasgos
particulares que el jefe de Estado estadounidense le imprimió a su política exterior.
Se trataron sin duda de cuatro años de una política exterior que en muchos ámbitos se
apartó de los grandes lineamientos de la política exterior estadounidense ejecutada
desde el término de la Segunda Guerra Mundial, aunque también tuvo similitudes con
otras administraciones. Así, Trump siguió el nacionalismo de Washington, el realismo
usado por Nixon en su estrategia de balance de poder, el internacionalismo liberal
empleado por Wilson y Roosevelt, y el internacionalismo conservador manifestado por
el discurso de Truman y Reagan por la paz democrática (Nau, 2021, p. 72).
2. Caracterización de la política exterior
2.1. Formas y mecanismos de comunicación
Una primera característica muy fácil de identificar en la política exterior del
expresidente Trump fue el uso de un lenguaje áspero y, en algunos casos, agresivo que
no había sido común en la Casa Blanca.
En efecto, la retórica de Donald Trump fue una característica de su política exterior, en
tanto permanentemente buscaba la polarización en vez de la unificación. Le gustaba
diferenciar entre el “nosotros” (la familia estadounidense) y el “ellos” (migrantes,
miembros del partido demócrata, países competidores, etc.), para lograr consolidarse
internamente frente a sus electores ante los supuestos enemigos de EE.UU. (Hall, 2021).
En la estructura discursiva de Trump siempre había dos grupos, los que lo apoyaban a él
y a la Casa Blanca y todos los demás a los que consideraba una amenaza para la nación,
incluso señalando a los propios estadounidenses que no compartían sus posturas como
comunistas y enemigos de los valores de ese país (Fermor y Holland, 2020).
Se trataba del uso de un discurso de campaña política, por lo cual muchos analistas
estadounidenses coinciden en señalar que Trump se encontraba en campaña
permanente.
En diversas oportunidades Trump llegó a descalificar a sus oponentes, fueran estos jefes
de Estado o de Gobierno, pero también a poblaciones nacionales enteras, como ocurrió
con los migrantes mexicanos, centroamericanos, africanos y musulmanes. Sobre esto
último, cabría recordar las propias palabras de Trump cuando en referencia a la
Revista Peruana de Derecho Internacional
Tomo LXXI Mayo-Agosto 2021 N° 168, pp. 113-132. ISSN: 2663-0222
Recepción: 30/05/2021 Aceptación: 07/07/2021
3
migración extranjera señaló: “Tenemos que detener esa avalancha, y la mejor manera de
hacerlo es construyendo un muro. […] La gente mala no solo viene de México. Ellos
vienen de Centro y Sudamérica, y probablemente de Medio Oriente” (Ostos, 2017, p.
58).
Este trato agraviante tenía en algunos casos como propósito en el ámbito internacional
afectar la legitimidad de los líderes, migraciones o causas que él combatía, pero en otros
ejercer presión para lograr propósitos políticos como, por ejemplo, la renegociación de
acuerdos comerciales más favorables a su país, una mayor contribución de los países
europeos a la OTAN, modificaciones en las políticas y decisiones de algunas
organizaciones internacionales, etc.
Una segunda característica está referida a la prevalencia del uso de canales informales
de comunicación respecto de decisiones importantes de política exterior, a los que
algunos denominaron la diplomacia del twitter (García, 18 de enero de 2018; Meneses,
Martín del Campo y Rueda-Zárate, 2018).
En efecto, si bien el presidente Barak Obama y otros jefes de Estado habían recurrido al
uso de las redes sociales y en particular del Twitter para efectos de transmitir posiciones
o reacciones ante hechos internacionales, nunca antes un presidente —y menos de la
superpotencia— había utilizado este mecanismo para expresar lineamientos de política
exterior, además con un lenguaje disruptivo, que quebró los usos y costumbres de la
diplomacia tradicional (imunjak y Caliandro, 2019, pp. 20-22).
En muchos casos el contenido de los twitter del presidente Trump no habían sido
consultados ni con el departamento de Estado ni con la Casa Blanca, sorprendiendo a
sus propios funcionarios que, en muchos casos, tuvieron que pronunciarse públicamente
para interpretar o morigerar las expresiones presidenciales.
Este mecanismo poco usual de transmitir posiciones oficiales de política exterior
revelaba el personalismo en el manejo de la cosa pública por parte de Trump, su total
desapego a las formas que caracterizan a la diplomacia, pero además estas
comunicaciones por su brevedad causaron confusión y hasta en ocasiones incidentes
diplomáticos con potencias extranjeras.
2.2. Diseño y ejecución de la política exterior
Una tercera característica de la política exterior estadounidense durante el periodo 2017-
2021 está más bien referida a lo que fue su diseño e implementación. En esta etapa el
Departamento de Estado fue dejado de lado para ser la Casa Blanca la encargada de
ambas tareas, producto del convencimiento del presidente Trump de que la diplomacia
estadounidense no había sido eficaz en la protección de los intereses de EE.UU. en el
exterior, visión que quedó evidenciada no solo en su Estrategia de Seguridad Nacional
donde señaló la necesidad de mejorar la diplomacia estadounidense, así como sus
capacidades para defender los intereses estadounidenses en el exterior (Presidente de los
Estados Unidos de América, 2017, p. 33), sino también en su nulo interés por confirmar
a los embajadores de ese país en el exterior o en sus puestos dentro del Departamento de
Estado e, incluso, en sus constantes propuestas para recortar el presupuesto de esta
entidad en aproximadamente 30% respecto de años anteriores (De Luce y Gramer, 12 de
Revista Peruana de Derecho Internacional
Tomo LXXI Mayo-Agosto 2021 N° 168, pp. 113-132. ISSN: 2663-0222
Recepción: 30/05/2021 Aceptación: 07/07/2021
4
febrero de 2018; La Vanguardia Redacción, 12 de febrero de 2018; The Washington
Post Staff, 16 de febrero de 2018).
Pero eso no fue todo, el proceso de deconstrucción del Departamento de Estado también
se evidenció cuando los diplomáticos de carrera fueron marginados y excluidos
sistemáticamente de la toma de decisiones en materia de política exterior; cuando
rompió el record de embajadores políticos que muchas veces trajeron problemas a la
administración como el embajador en Alemania Richard Grenell, que antagonizó con
los alemanes y apoyó a los partidos políticos de extrema derecha, o cuando el
embajador en Hungría, David Cornstein, llamó al líder autoritario de ese país como el
socio perfecto de EE.UU. (Burns y Thomas-Greenfield, 2020, p. 101).
Este proceso de desinstitucionalización de la política exterior estadounidense se
consolidó desde el principio de su mandato, cuando ubicó a un grupo de generales y
asesores en la casa Blanca que se encargaron de manejar esta política. Fueron ellos los
que formularon y establecieron la agenda para la toma de decisiones, no solo en materia
de política exterior sino también en el campo de la seguridad, que incluso en algunos
casos tuvieron tanta autonomía que asumieron posiciones contrarias a las del presidente
Trump. El personal era elegido no necesariamente por su capacidad, conocimientos y
experiencia en política exterior sino por su lealtad y fidelidad absoluta al jefe de Estado,
lo que determinó una alta rotación del personal y con ello la imposibilidad de desarrollar
una política exterior sólida y coherente (Haar y Krebs, 2021).
Una cuarta característica que se desprende de la anterior es el hecho de que la política
exterior de Trump resultó en muchos casos contradictoria y, por ende, imprevisible.
Efectivamente, debido a que la política exterior no fue implementada de manera
profesional ni institucional, muchas veces quedó sujeta a los vaivenes del humor
presidencial o a sus propias contradicciones personales. Son harto conocidas las críticas
a su intención de contener a China pero al mismo tiempo abandonar importantes
espacios que precisamente eran llenados por el gigante asiático; o su discurso en favor
de los valores estadounidenses (como el libre comercio, etc.) para luego tomar
decisiones en contra de estos; etc. (Novak y Namihas, 2018, p. 129).
Tanto para los adversarios como para los propios aliados de EE.UU., el gobierno de
Trump implicó el reto de adivinar cuál sería su política exterior o su política de
seguridad frente a las situaciones que ocurrían en el escenario internacional. Esta
política podía variar de un momento a otro, a través de un simple tweet presidencial, o
ser contradicha por asesores presidenciales. Si a todo esto le sumamos la falta de
conocimiento y experiencia presidencial en temas de política exterior y su total negativa
para escuchar consejos de expertos, se puede entender por qué la imprevisibilidad fue el
rasgo central de su política exterior y, como no, de todo su gobierno (Preston, 2021, pp.
155-156).
Estas contradicciones, como ya se ha señalado, generaron desconfianza e inestabilidad
por la imposibilidad de predecir la ruta que iba a seguir la política exterior
estadounidense, sobre todo entre sus tradicionales socios europeos que comenzaron a
discutir la necesidad de contar con una política común de seguridad y defensa que les
permitiera disminuir su dependencia de EE.UU. En su discurso de 28 de mayo de 2017,
esto fue tempranamente advertido por la canciller alemana Angela Merkel cuando
Revista Peruana de Derecho Internacional
Tomo LXXI Mayo-Agosto 2021 N° 168, pp. 113-132. ISSN: 2663-0222
Recepción: 30/05/2021 Aceptación: 07/07/2021
5
sentenció: “los tiempos en los que podíamos confiar plenamente los unos en los otros ha
quedado atrás, lo he experimentado en los últimos días, por lo que solo puedo decir que
los europeos debemos tomar de verdad las riendas de nuestro destino” (Kellner, 2017, p.
104).
2.3. Lineamientos de la política exterior
Ingresando propiamente a los rasgos distintivos de lo que fue la política exterior de
Trump, se identifica una tendencia a la securitización de sus temas gravitantes. Así,
Trump entendía que todo era parte de su política de seguridad y no distinguía a esta de
su política exterior. Él concebía que temas como los acuerdos de libre comercio eran
parte de la seguridad nacional, pero también la migración, el medio ambiente, entre
otros; razón por la cual incluyó estos temas dentro de su Estrategia de Seguridad
Nacional y por la cual terminó nombrando al director de la CIA, Mike Pompeo, como
su secretario de Estado. Esta visión también condujo a un potenciamiento de las
instancias de seguridad en detrimento del departamento de Estado (Novak y Namihas,
2018, p. 122).
Algunos analistas consideran que esta tendencia de Trump de securitizar toda la agenda
estadounidense tenía como punto de partida su visión de la soberanía. En este sentido,
se afirma que Trump consideraba que la soberanía tenía tres dimensiones. La primera
era concebir a los Estados soberanos como países que pueden cuidarse por sí mismos,
esto es, sin el apoyo de los demás, lo que era claramente opuesto a la idea de un mundo
interdependiente e integrado. Por esta razón, Trump repudiaba el institucionalismo
global, pues entendía que mermaba la autodeterminación del Estado y la libertad de
acción del país. La segunda era enfocar la soberanía en términos de relaciones Estado-
sociedad, según la cual era el Estado el que tenía el deber primordial de preocuparse por
el bienestar de sus ciudadanos y establecer lo mejor para ellos, por lo que era lógico
entender diversos asuntos externos y domésticos como parte de la soberanía y de la
seguridad nacional. Finalmente, la tercera era utilizar la soberanía a nivel ideológico y
partidario, para señalar a sus oponentes políticos como enemigos de la soberanía
estadounidense (Ettinger, 2020, pp. 420-421).
Por otro lado, en relación al comercio, Trump mantuvo una visión mercantilista en la
que los excedentes comerciales eran buenos y los déficits comerciales eran malos.
Entendía que el comercio internacional era producto de un proceso de globalización
fuera de control, donde EE.UU. había perdido la posibilidad de influir en sus resultados
a favor de los intereses estadounidenses (Nau, 2021). Asumía también como una verdad
irrefutable que muchos países se habían aprovechado de EE.UU., desde China hasta sus
socios europeos y que los acuerdos comerciales en los que se encontraba comprometido
eran resultado de pésimas negociaciones de las administraciones anteriores.
Adicionalmente, Trump entendía que la OMC no era instrumental a los intereses de
EE.UU., en tanto su órgano de solución de diferencias no había servido para proteger a
su país. Finalmente, introdujo la amenaza como mecanismo de negociación comercial, a
través de la imposición de aranceles sin ningún sustento en el derecho comercial
internacional.
Revista Peruana de Derecho Internacional
Tomo LXXI Mayo-Agosto 2021 N° 168, pp. 113-132. ISSN: 2663-0222
Recepción: 30/05/2021 Aceptación: 07/07/2021
6
Por todo lo expuesto, Trump practicó un proteccionismo dirigido, consistente en aplicar
medidas contrarias al libre comercio a los países con los que mantenía un déficit
comercial, con la finalidad de presionarlos y obtener así una renegociación de los
acuerdos comerciales que los vinculaban (Dueck, 2021, p. 371). Así lo hizo con China,
la Unión Europea, Canadá, México, Corea del Sur, Japón, India, Malasia, entre varios
otros países. Trump nunca entendió el concepto de libre comercio y todo lo reducía a
constatar el superávit o déficit de los acuerdos comerciales (Abusada, 10 de julio de
2018).
A ello sumó su decisión de no incorporarse al Acuerdo Transpacífico (TPP) como
tampoco a la Asociación Trasatlántica para el Comercio y la Inversión (ATCI) con el
bloque europeo, acuerdos que precisamente buscaban reducir las barreras comerciales y
conciliar las diferencias en materia regulatoria entre los países miembros (Thomas,
2017, pp. 1-4; Palacio de Oteyza, 2017, p. 72). Por último, se encargó de trabar el
mecanismo de solución de diferencias de la OMC a efectos de no poder ser demandado
por las medidas proteccionistas dictadas (Matsuno, 2018).
Todo esto obviamente implicó traicionar uno de los principios fundamentales que
rigieron el mundo desde 1945 y que el propio EE.UU. ayudó a cimentar.
Por otro lado, las prácticas proteccionistas de Trump tuvieron un claro costo económico
para EE.UU. Cada medida que él tomaba tenía una repercusión interna negativa. Así,
por ejemplo, cuando en mayo de 2019 publicó un tweet celebrando que EE.UU. había
ganado 100 billones de dólares al año por la imposición de aranceles a sus socios
comerciales, no percibía que los costos de esos aranceles eran finalmente asumidos por
los consumidores estadounidenses y que los exportadores de ese país también se veían
perjudicados al ser castigados con la imposición de aranceles por la contraparte (Bown e
Irwin, 2019, pp. 135-136).
Pero quizás el daño mayor del proteccionismo dirigido del presidente Trump fue que
disminuyó su liderazgo en el mundo, permitiendo que países como China llenaran los
espacios abandonados por EE.UU. y, asimismo, legitimara la acción de otros países que
comenzaron a utilizar las mismas herramientas de manera arbitraria para limitar el libre
comercio (Bown e Irwin, 2019, p. 125).
Asimismo, Trump desarrolló un aislacionismo relativo, abandonando aquellos espacios
que consideraba no importantes para los intereses de EE.UU., lo que fue
complementado con su aversión al multilateralismo, no solo por su convicción de que
los organismos multilaterales no estaban alineados a los intereses estadounidenses, sino
también porque sabía que era más fácil y útil negociar bilateralmente aprovechando sus
ventajas comparativas que le permitían reducir la negociación e imponerse (Steinberg, 6
de marzo de 2108; Zaldívar, octubre de 2017).
Ello explica por qué paralizó a la OMC y prefirió renegociar bilateralmente los acuerdos
comerciales con Canadá, México, China, entre otros; amenguó al Consejo de Seguridad
de la ONU en su labor de alcanzar la paz y seguridad internacionales para sustituirlo por
aproximaciones también de carácter bilateral; abandonó el Acuerdo de París con la
finalidad de establecer una serie de medidas internas contrarias a los objetivos de este;
se retiró de la UNESCO aduciendo que tal organización tenía una supuesta posición
Revista Peruana de Derecho Internacional
Tomo LXXI Mayo-Agosto 2021 N° 168, pp. 113-132. ISSN: 2663-0222
Recepción: 30/05/2021 Aceptación: 07/07/2021
7
antiisraelí (Pardo y Emergui, 12 de octubre de 2017); se retiró del acuerdo con Irán y
otras cinco potencias a efectos de tener libertad de imponer una serie de sanciones al
Estado persa y detener su hegemonía en el golfo Pérsico, favoreciendo la posición de
Arabia Saudita (Malley, 9 de enero de 2018); anunció el retiro del Protocolo Facultativo
Relativo a la Jurisdicción Obligatoria de la convención de Viena sobre Relaciones
Diplomáticas, así como del Tratado de Amonio entre EE.UU. e Irán de 1955 y de la
Unión Postal Universal (Arsalan, 2019, pp. 646-647); entre otras acciones; amén de
reducir sus contribuciones a estos organismos.
Por otro lado, la política exterior de Trump se caracterizó por mostrar un bajo
compromiso con la cooperación internacional. Efectivamente, el presidente Trump no
comprendió que la cooperación es un instrumento de solidaridad que permite a una
potencia como EE.UU. expandir su soft power en el mundo; por el contrario,
consideraba que ella implicaba un gasto innecesario para los contribuyentes
estadounidenses por lo que recortó su contribución a los diversos programas de
educación, salud, promoción de la paz, etc., manejados por diversos organismos
internacionales.
El poco apego de Trump por la cooperación internacional respondía a su visión de los
países en desarrollo. Él entendía que si un país era responsable en el manejo de su
política económica podía unirse a la comunidad de naciones, sin embargo, si la
situación era distinta el Estado tenía que velar por sí mismo, sin esperar la ayuda del
resto de países de la comunidad internacional. En otras palabras, cada país debía
resolver sus propios problemas y no acudir a EE.UU. para su solución (Nau, 2021).
Así, por ejemplo, recortó drásticamente la ayuda externa hacia América Latina que se
canaliza a través de USAID; redujo el financiamiento para la Agenda Mujeres, Paz y
Seguridad de las Naciones Unidas, como para la Agenda 2030; también redujo su
participación en el Fondo de Población de la ONU, en el financiamiento de ayuda
alimentaria, de los programas de salud global, así como de los programas de prevención
y atención del VIH/SIDA, entre muchos otros (Meyer, 9 de mayo de 2018; Montilla, 17
de enero de 2018; Cahill, Geffen y Wang, 2018).
Finalmente, respecto de los valores que tradicionalmente han sido impulsados por la
política exterior estadounidense, también se produjo un retroceso. Así, en el caso de los
derechos humanos, Trump tomó la decisión de retirar a EE.UU. del Consejo de
Derechos Humanos de la ONU, suspendió el financiamiento estadounidense de la
Agencia de Naciones Unidas para la población refugiada de Palestina en Oriente
Próximo – UNRWA, impulsó tres vetos migratorios contra ciudadanos de siete países
de mayoría musulmana, ordenó el retiro del Pacto Mundial sobre Migración de la ONU,
amén de una serie de normas internas nada favorables para los derechos de los
migrantes en territorio estadounidense, etc. (Arsalan, 2019, p. 647; El Comercio
Redacción, 1 de setiembre de 2018; Nuruzzaman, 2017).
En cuanto a la promoción de la democracia, el régimen de Trump llevó adelante una
defensa selectiva de la misma, adoptando discursos y acciones más enérgicas en los
casos de Venezuela, Cuba y Nicaragua, siendo mucho más complaciente con otras
situaciones como la ocurrida en Honduras, donde el presidente Juan Orlando Hernández
Revista Peruana de Derecho Internacional
Tomo LXXI Mayo-Agosto 2021 N° 168, pp. 113-132. ISSN: 2663-0222
Recepción: 30/05/2021 Aceptación: 07/07/2021
8
fue reelegido en medio de una serie de irregularidades denunciadas por la misión
electoral de la OEA (Oppenheimer, 1 de enero de 2018).
Esto sin embargo, no es una novedad en la política exterior estadounidense, si tenemos
en cuenta que otros presidentes como Truman, Eisenhower, Johnson, Nixon y Reagan,
eran favorables o contrarios a regímenes autoritarios o dictatoriales dependiendo de si
estos eran de derecha o izquierda (Novak y Namihas, 2018, p. 92).
Para concluir en el campo del medio ambiente, Trump cuestionó siempre que el cambio
climático fuese un problema real, señalando que era una creación China para frenar la
competitividad de la industria estadounidense; ello explica el porqué de su decisión de
denunciar el Acuerdo de París sobre Cambio Climático, pero también los cambios de
funcionarios y de normas internas que implicaron en la práctica dejar de lado tanto las
políticas ambientales como las energéticas del presidente Barak Obama (Escribano, 11
de enero de 2018; Ahrens, 2 de junio de 2017).
3. Evaluación
Según Cottam (2021, p. 129), la administración del presidente Trump se dividió en tres
grandes periodos: los primeros seis meses que fueron caóticos, el periodo de los
profesionales, cuando los generales McCaster, Kelly y Mattis ejercían las principales
funciones de gobierno, y la tercera marcada por la salida del poder de McCaster y
Mattis y donde primó el pensamiento de Trump. En cada uno de ellos hubo conflicto,
entre los que compartían el pensamiento del presidente y los que no, también hubo
desconfianza hacia los expertos y las instituciones, y en general un marcado
personalismo.
En cuanto a su política exterior, diversos expertos han tratado de englobar sus
características —desarrolladas en el numeral anterior— en una expresión. Así, algunos
autores como Ashbee y Hurst (2020, p. 6) nos hablan de la doctrina Trump o la doctrina
de lo impredecible. Según estos autores la predictibilidad es un elemento fundamental
para la confianza y el entendimiento, ambos pilares de la política internacional. Sin
embargo, la política exterior de Trump fue todo lo contrario, es decir, impredecible. Lo
impredecible, a su vez, tiene cuatro características que se manifestaron claramente en la
era Trump, como son: a) la inconstancia o falta de continuidad (por ejemplo, esta fue la
percepción de los aliados europeos respecto del compromiso de EE.UU. respecto de su
seguridad); b) la inconsistencia o falta de coherencia (demostrada por las múltiples
contradicciones en la política exterior de Trump, como por ejemplo, atacar a China y al
mismo tiempo dejarle espacios estratégicos para que los ocupe); c) falta de restricciones
o de límites (evidenciada a partir de las decisiones de Trump de romper acuerdos,
procedimientos e instituciones internacionales); d) falta de fiabilidad, que en realidad es
el corolario de los tres aspectos anteriores (Ashbee y Hurst, 2020, pp. 8-14).
Otros autores como Renshon (2021, p. 5), en cambio, prefieren denominar a la doctrina
Trump como la doctrina nacionalista americana conservadora para referirse en
términos generales a lo que fue su gobierno y su política exterior. Esta doctrina habría
consistido en la formulación de un rol para EE.UU. en el mundo, el mismo que debía
ser alcanzado a toda costa, a través de una serie de acciones claramente populistas,
nacionalistas y conservadoras.
Revista Peruana de Derecho Internacional
Tomo LXXI Mayo-Agosto 2021 N° 168, pp. 113-132. ISSN: 2663-0222
Recepción: 30/05/2021 Aceptación: 07/07/2021
9
En primer lugar, el populismo fue sin duda un elemento distintivo de la retórica,
gobierno y política exterior de Trump, en la que él, sus partidarios y el Estado se
colocaban como la élite moral del mundo, opuestos a los migrantes, a la oposición
política y a los países que querían “seguir aprovechándose” de EE.UU. Su populismo
era comparable a los primeros movimientos populistas aparecidos en EE.UU. en 1890 y
que buscaban proyectar ideas sobre la soberanía popular doméstica en su política
exterior. A esta forma de populismo se le conoce como Jacksonianismo y es la que la
literatura vincula al uso de un lenguaje agresivo para describir a sus competidores y, en
general, a los actores internacionales que el percibe como hostiles y entre quienes se
encuentran Estados y organizaciones internacionales (Lacatus, 2021; Wojczewski,
2020, p. 18; Santa Cruz, 2021).
En segundo lugar, el nacionalismo y conservadurismo, quedaba claramente expresado
en la premisa America First, así como en la insistencia de preservar la identidad
nacional americana frente a las amenazas externas y a la invasión de culturas de otros
países (Renshon, 2021, p. 11). Para Trump era fundamental mantener la identidad
nacional estadounidense como fundamento de la relación de EE.UU. consigo mismo y
con el mundo, por lo cual era necesario restringir la migración y los supuestos males
que ella implicaba para los intereses de los ciudadanos americanos, como también
combatir a todos aquellos países que atentaran contra el liderazgo de EE.UU. en el
presente o en el futuro.
Este nacionalismo llevaba a Trump a afirmar que EE.UU. no estaba interesado en
representar al mundo sino asimismo, lo que explica su aislacionismo relativo que lo
llevó a mantener a EE.UU. al margen de aquellos temas que consideraba irrelevantes
para los intereses del país.
A estos dos rasgos de la denominada doctrina Trump podríamos añadir el énfasis de la
fuerza de EE.UU. en todas sus formas, esto es, el uso de la presión máxima y repetida
en la búsqueda de los objetivos nacionales. Este recurso de la fuerza incentivó el miedo
no solo entre enemigos y oponentes sino también en sus propios aliados quienes
constantemente eran presionados para ceder a las peticiones del presidente
estadounidense. Su comportamiento no fue sutil sino más bien crudamente coercitivo en
lo económico y en lo militar (Renshon, 2021, pp. 11 y 20). Como sostiene Cottam
(2021, p. 147), Trump era un convencido de que sus adversarios finalmente harían lo
que él quisiese “si los agredía e insultaba lo suficiente”.
De igual modo, la política exterior de Trump implicó en muchos aspectos una
desviación importante de la política exterior seguida por administraciones anteriores,
como es el caso de la política de contención establecida luego de la Segunda Guerra
Mundial, su hostilidad hacia la OTAN y el enfriamiento de la alianza trasatlántica, su
acercamiento a Corea del Norte y Rusia, sus cuestionamientos a la alianza con sus
socios del Asia, y la abierta ruptura de la neutralidad que EE.UU. trató de mantener en
el conflicto entre Palestina e Israel (Preston, 2021, p. 177; Aljamal, 2020).
De otro lado, Trump siempre buscó tener el control directo de la política exterior, lo que
explica su vehemencia para negociar personalmente con los líderes de países que eran
percibidos como amenaza para EE.UU. (Cottam, 2021, p. 233); así lo hizo con el líder
Revista Peruana de Derecho Internacional
Tomo LXXI Mayo-Agosto 2021 N° 168, pp. 113-132. ISSN: 2663-0222
Recepción: 30/05/2021 Aceptación: 07/07/2021
10
coreano Kim Jong-un o con el líder ruso Vladimir Putin, aunque con poco éxito en
ambos casos. Su enfoque personalista basado en la intuición y no en el conocimiento, en
muchos casos llevó a resultados negativos para la política exterior estadounidense. Este
personalismo tenía como trasfondo la ya señalada desconfianza de Trump por los
mecanismos multilaterales de solución de diferencias, prefiriendo el trato bilateral
(Arsalan, 2019, pp. 648-649).
Todo lo anterior, sin duda afectó la reputación internacional de EE.UU. y su liderazgo,
lo que deterioró su imagen e influencia en el mundo, obligando a su sucesor a
recomponer los pilares de la política exterior estadounidense.
Quizás la mayor demostración de lo errática que fue la política exterior de Donald
Trump sea que nunca antes una nueva administración ha realizado tantas
modificaciones y en tan corto tiempo como las efectuadas por su sucesor Joe Biden,
desde que ascendió a la presidencia en enero de 2021.
Así, el presidente Biden ha restaurado el compromiso de EE.UU. con el
multilateralismo, la cooperación con los aliados europeos, la reanimación de las alianzas
militares con Japón y Corea del Sur, así como el fortalecimiento de las alianzas
globales. También anunció que detendría el retiro de las tropas estadounidenses de
Alemania, el apoyo a la coalición liderada por los saudís en Yemen, asumiría una
posición más firme en relación a Rusia —lo que no impediría acordar con este una
extensión del Tratado para la Reducción de Armas Estratégicas (Strategic Arms
Reduction Treaty, START)—, atenuaría la confrontación con Irán y señalaría a China
como su competidor más importante (Sulk, 2021, pp. 1-3).
A todo esto, se añade el retorno de EE.UU. al Acuerdo de París, el eventual ingreso al
TPP-11, su apoyo a la Organización Mundial de la Salud en la lucha contra la pandemia
del COVID-19 y su compromiso en la lucha contra las violaciones a los derechos
humanos y el fortalecimiento de los regímenes democráticos; todo ello sobre la base del
fortalecimiento del Departamento de Estado y de la diplomacia estadounidense,
colocando al diplomático de carrera Antony Blinken como secretario de Estado (Santa
Cruz, 2021; Sulk, 2021, pp. 5-5).
Finalmente, con el mensaje “EE.UU. ha regresado”, el nuevo presidente
estadounidense, en su primer viaje a Europa, parece anunciarle no solo a sus socios
europeos sino al mundo en general que retorna a sus valores tradicionales, al
multilateralismo y a su alianza trasatlántica como baluartes; sin embargo, esto no
significa que será ni tan fácil ni tan rápido para la superpotencia reparar los daños en sus
relaciones bilaterales y multilaterales ocasionados por la hostil y agresiva política
exterior de Trump.
Referencias bibliográficas
Abusada, R. (10 de julio de 2018). Una guerra que nadie puede ganar. El Comercio.
Recuperado de https://elcomercio.pe/opinion/columnistas/donald-trump-china-
estados-unidos-guerra-nadie-ganar-roberto-abusada-noticia-534537
Revista Peruana de Derecho Internacional
Tomo LXXI Mayo-Agosto 2021 N° 168, pp. 113-132. ISSN: 2663-0222
Recepción: 30/05/2021 Aceptación: 07/07/2021
11
Ahrens, J.M. (2 de junio de 2017). Trump retira a EE.UU. del Acuerdo de París contra
el cambio climático. El País. Recuperado de
https://elpais.com/internacional/2017/06/01/estados_unidos/1496342881_5272
87.html
Aljamal, Y.M. (2020). Trump’s decision to recognize Jerusalem as Israel’s capital:
Domestic motivations and regional circumstances. Journal of Al-Tamaddun,
15(1), 119 - 131. Recuperado de https://bit.ly/34tX5Yb
Arsalan, M. (2019). The Trump Effect: International Negotiation and Dispute
Resolution. The George Washington International Law Review, 51(4), 643-
651.
https://www.proquest.com/openview/c33b646eeaae0c59181eddfe3b6c3d4c/1?
pq-origsite=gscholar&cbl=44595
Ashbee, E. y Hurst, S. (2020). The Trump foreign policy record and the concept of
transformational change. Global Affairs, 1-15. DOI:
10.1080/23340460.2020.1734954
Bown, C.P. e Irwin, D.A. (2019). Trump’s Assault on the Global Trading System.
Foreign Affairs, 98(5), 125-136. Recuperado de
https://www.foreignaffairs.com/articles/asia/2019-08-12/trumps-assault-global-
trading-system
Burns, W.J. y Thomas-Greenfield, L. (2020). The Transformation of Diplomacy: How
to Save the State Department. Foreign Affairs, 99(100), 100-111. Recuperado
de https://www.foreignaffairs.com/articles/united-states/2020-09-
23/diplomacy-transformation
Cahill, S., Geffen, S. y Wang, T. (2018). One year in, Trump Administration amasses
striking anti-LGBT record. Boston: The Fenway Institute. Recuperado de:
http://fenwayhealth.org/wp-content/uploads/The-Fenway-Institute-Trump-
Pence-Administration-One-Year-Report.pdf
Cottam, M. (2021). Foreign Policy Decision Making in the Trump Administration. En
S. Renshon y P. Suedfeld. (Eds.), The Trump Doctrine and the Emerging
International System (pp. 129-153). Palgrave Macmillan, Cham. DOI:
10.1007/978-3-030-45050-2
De Luce, D. y Gramer, R. (12 de febrero de 2018). State Department, USAID Face
Drastic Budget Cut. Foreign Policy. Recuperado de
http://foreignpolicy.com/2018/02/12/state-department-usaid-face-drastic-
budget-cut-congress-military-generals-admirals-warn-against-slashing-
diplomacy-budget/
Dueck, C. (2021). American Nationalism and the Future of the Trump Doctrine. En S.
Renshon y P. Suedfeld. (Eds.), The Trump Doctrine and the Emerging
International System (pp. 355-381). Palgrave Macmillan, Cham. DOI:
10.1007/978-3-030-45050-2
El Comercio Redacción. (1 de setiembre de 2018). UNRWA lamenta profundamente la
retirada de fondos de EE.UU. El Comercio. Recuperado de
https://elcomercio.pe/mundo/eeuu/estados-unidos-unrwa-lamenta-
profundamente-retirada-fondos-washington-noticia-nndc-552773
Escribano, G. (11 de enero de 2018). La política energética de la presidencia Trump,
año I. Elcano blog. Recuperado de
http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_G
LOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/comentario-escribano-
politica-energetica-presidencia-trump-ano-1
Revista Peruana de Derecho Internacional
Tomo LXXI Mayo-Agosto 2021 N° 168, pp. 113-132. ISSN: 2663-0222
Recepción: 30/05/2021 Aceptación: 07/07/2021
12
Ettinger, A. (2020). Principled realism and populist sovereignty in Trump’s foreign
policy. Cambridge Review of International Affairs, 33(3), 410-431. DOI:
10.1080/09557571.2019.1659229
Fermor, B. y Holland, J. (2020). Security and polarization in Trump’s America:
securitization and the domestic politics of threatening others. Global Affairs,
6(1), 55-70. Recuperado de sci-hub.se/10.1080/23340460.2020.1734958
García, C. (18 de enero de 2018). Trump y el mundo: un año de política exterior. Elcano
blog. Recuperado de
http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_G
LOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/ari5-2018-garciaencina-
trump-y-el-mundo-un-ano-de-politica-exterior
Haar, R.N. y Krebs, L.F. (2021). The Failure of Foreign Policy Entrepreneurs in the
Trump Administration. Politics and Policy, 49(2), 446–478. Recuperado de
https://bit.ly/3hypvb0
Hall, J. (2021). In search of enemies: Donald Trump’s populist foreign policy rhetoric.
Politics, 41(1), 48–63. Recuperado de https://bit.ly/3bvD4Ev
La Vanguardia Redacción. (12 de febrero de 2018). Trump propone un presupuesto que
refuerza el "America First". La Vanguardia. Recuperado de
http://www.lavanguardia.com/internacional/20180212/44743472401/presupues
to-donald-trump-2019-eeuu.html
Lacatus, C. (2021). Populism and President Trump’s approach to foreign policy: An
analysis of tweets and rally speeches. Politics, 41(1), 31–47. Recuperado de
https://bit.ly/33UcsZC
Malley, R. (9 de enero de 2018). La rivalidad entre Estados Unidos, Arabia Saudí e Irán.
Esglobal. Recuperado de https://www.esglobal.org/la-rivalidad-estados-unidos-
arabia-saudi-e-iran/
Matsuno, A. (2018). La profundización de la crisis del multilateralismo con la venida de
la “guerra comercial”. Boletín Panorama Mundial, 53. Recuperado de:
http://idei.pucp.edu.pe/panorama-mundial/
Meneses, M., Martín del Campo, A., y Rueda-Zárate, H. (2018). #TrumpenMéxico.
Acción conectiva transnacional en twitter y la disputa por el muro fronterizo.
Comunicar, 26(55), 39-48. DOI: 10.3916/C55-2018-04
Meyer, P. (09 de mayo de 2018). U.S. Foreign Assistance to Latin America and the
Caribbean: FY2018 Appropriations. Congressional Research Service.
Recuperado de: https://fas.org/sgp/crs/row/R45089.pdf
Montilla, C. (17 de enero de 2018). ¿Dónde queda la igualdad de género en el mandato
de Trump? Elcano blog. Recuperado de
https://blog.realinstitutoelcano.org/donde-queda-la-igualdad-de-genero-en-el-
mandato-de-trump/
Nau, H.R. (2021). Trump and America’s Foreign Policy Traditions. En S. Renshon y P.
Suedfeld. (Eds.), The Trump Doctrine and the Emerging International System
(pp. 71-97). Palgrave Macmillan, Cham. DOI: 10.1007/978-3-030-45050-2
Novak, F. y Namihas, S. (2018). La política exterior de Donald Trump y su impacto en
América Latina. Impacto en la relación con la UE. Lima: Instituto de Estudios
Internacionales (IDEI) de la Pontificia Universidad Católica del Perú y
Fundación Konrad Adenauer (KAS).
Nuruzzaman, M. (2017). President Trump’s Islamophobia and the Muslims: A Case
Study in Crisis Communication. International Journal of Crisis
Revista Peruana de Derecho Internacional
Tomo LXXI Mayo-Agosto 2021 N° 168, pp. 113-132. ISSN: 2663-0222
Recepción: 30/05/2021 Aceptación: 07/07/2021
13
Communication, 1, 16-20. Recuperado de:
http://www.lifescienceglobal.com/pms/index.php/IJCC/article/view/4832/2741
Oppenheimer, A. (1 de enero de 2018). Honduras: ¿chavismo de derecha? El Comercio.
Recuperado de https://elcomercio.pe/opinion/columnistas/honduras-chavismo-
derecha-noticia-480478
Ostos, M.P. (2017). La nueva administración estadounidense y su impacto en la
relación bilateral con México. Agenda Internacional, 35(24), 51-66.
Palacio de Oteyza, V. (2017). Estados Unidos: de Obama a Trump. Un giro estratégico
de ciento ochenta grados (pp.49-79). Panorama Estratégico 2017. Madrid:
Instituto Español de Estudios Estratégicos del Ministerio de Defensa.
Palmer, D.S. (1998). Relaciones entre Estados Unidos y el Perú durante el decenio de
1990: dinámicas, antecedentes y proyecciones. Política Internacional, 53, 23-
45.
Panda, A. (30 de agosto de 2018). What's on the Agenda for the First US-India 2+2
Dialogue? The Diplomat. Recuperado de
https://thediplomat.com/2018/08/whats-on-the-agenda-for-the-first-us-india-
22-dialogue/
Pardo, P. y Emergui, S. (12 de octubre de 2017). Estados Unidos se retira de la
UNESCO alegando sesgo anti israelí de la organización. El Mundo.
Recuperado de
http://www.elmundo.es/cultura/2017/10/12/59df71d3268e3e2a618b45c0.html
Presidente de los Estados Unidos de América. (2017). National Security Strategy.
Washington D.C.: White House, U.S. G.P.O. Recuperado de
http://nssarchive.us/wp-content/uploads/2017/12/2017.pdf
Preston, T. (2021). Deterrence, Compellence, and Containment in the Trump Foreign
Policy: Comparing Present and Past Strategies of American Leadership. En S.
Renshon y P. Suedfeld. (Eds.), The Trump Doctrine and the Emerging
International System (pp. 155-179). Palgrave Macmillan, Cham. DOI:
10.1007/978-3-030-45050-2
Renshon, S. A. (2021). The Trump Doctrine and Conservative American Nationalism.
En S. Renshon y P. Suedfeld. (Eds.), The Trump Doctrine and the Emerging
International System (pp. 3-38). Palgrave Macmillan, Cham. DOI:
10.1007/978-3-030-45050-2
Santa Cruz, A. (2021). Después de Trump: ¿volver a la normalidad? México y la
Cuenca del Pacífico, 10(29), 9-21. Recuperado de https://bit.ly/3vzkovk
imunjak, M. y Caliandro, A. (2019) Twiplomacy in the age of Donald Trump: Is the
diplomatic code changing? The Information Society, 35(1), 13-25, DOI:
10.1080/01972243.2018.1542646
Steinberg, F. (6 de marzo de 2018). Lo que hay que saber de la guerra comercial
iniciada por Trump. Comentario Elcano. Recuperado de:
http://www.realinstitutoelcano.org/wps/wcm/connect/b43a84ca-f775-4b2c-
8473-9481c2aafc25/Comentario-Steinberg-guerra-comercial-iniciada-por-
Trump.pdf?MOD=AJPERES&CACHEID=b43a84ca-f775-4b2c-8473-
9481c2aafc25
Sulk, E. (2021). What’s next for the United States? Part 1: Foreign and Security Policy.
Konrad Adenauer Stiftung. Recuperado de
https://www.jstor.org.ezproxybib.pucp.edu.pe:2048/stable/resrep28956
The Washington Post Staff. (16 de febrero de 2018). What Trump proposed cutting in
his 2019 budget. Politics. Recuperado de
Revista Peruana de Derecho Internacional
Tomo LXXI Mayo-Agosto 2021 N° 168, pp. 113-132. ISSN: 2663-0222
Recepción: 30/05/2021 Aceptación: 07/07/2021
14
https://www.washingtonpost.com/graphics/2018/politics/trump-budget-
2019/?noredirect=on&utm_term=.c9ed883ae2bf
Thomas, M. (2017). The Future of TTIP and Latin America Amid a Changing Atlantic
Dynamic. The Jean Monnet/ Robert Schuman Paper Series, 17(1) 1-14.
Wojczewski, T. (2020). Trump, Populism, and American Foreign Policy. Foreign
Policy Analysis, 16(3), 292-311. DOI: 10.1093/fpa/orz021
Zaldívar, C. (octubre de 2017). ¿Qué pueden esperar de Trump la Unión Europea y la
OTAN? Temas, 275, 17-22.