expresamente implica cambios normativos y probablemente también realizar ajustes
institucionales. Por ello, no es posible determinar si el Acuerdo de Escazú va a ser efectivo en
cubrir las brechas legales mencionadas, al menos que el Estado lleve a cabo esfuerzos
significativos para implementarlo.
Ahora bien, la preocupación que genera el establecimiento de reglas que puedan afectar
a ciertas inversiones es entendible en un país en el que muchas veces las reglas se utilizan como
herramientas para entorpecer procesos en lugar de favorecerlos. Pero el mundo evoluciona en
favor de una mayor consciencia sobre los efectos de la degradación del medio ambiente
causada por actividades humanas. Hoy, una empresa que opera sin respetar estándares sociales
y medioambientales no genera la confianza de sus inversionistas. Por ello, empresas
importantes establecen criterios ambientales, sociales y de gobernanza corporativa que
permiten medir la sostenibilidad y el impacto en la sociedad de una inversión. Esto le da
legitimidad, credibilidad y confianza a la empresa, lo que le permite operar con licencia social,
un activo esencial en cualquier inversión moderna.
B. Recomendaciones
El Acuerdo de Escazú contiene disposiciones a las que cualquier Estado moderno debería
aspirar, y por ello sería deseable —tanto para los defensores de la conservación
medioambiental, como para los que promueven inversiones basadas en industrias extractivas—
que su implementación se lleve a cabo de manera adecuada.
Algunas acciones que podrían dar paso a una mejor implementación del Acuerdo de
Escazú están relacionadas al fortalecimiento de capacidades y de arreglos institucionales,
principalmente a nivel regional y local. Los municipios y otras autoridades competentes deben
contar no sólo con procedimientos transparentes, simples y flexibles que faciliten el acceso a
la información, a la justicia y hagan posible la participación de los sujetos interesados en
procedimientos que tengan implicancias en asuntos medioambientales, sino que también deben
contar con mecanismos de publicidad que acerquen los asuntos gubernamentales a la
comunidad, y permitan que se entienda que esos asuntos pertenecen a todos y que los derechos
de acceso no son otorgados, sino que son inherentes dentro de un estado de derecho
democrático.
Esto incluye los derechos relacionados a los llamados defensores del medio ambiente,
que requieren una valoración plena que sólo puede lograrse con una mejora sustancial en la
labor de fiscalización. También se requiere un mayor número de autoridades con capacidad
para defenderlos, así como investigaciones serias que lleguen al fondo de la problemática, y
así descubrir los intereses que hay detrás de tantos asesinatos. Un Estado moderno —como lo
pretende ser el Perú— debe tener la capacidad plena de resolver los conflictos que existen en
torno al aprovechamiento de los recursos naturales sin afectar los derechos fundamentales de
las personas.
Bibliografía
Literatura