Revista Peruana de Derecho Internacional
Tomo LXXI Mayo-Agosto 2021 N° 168, pp. 147-156. ISSN: 2663-0222
Recepción: 30/05/2021 Aceptación: 07/07/2021
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ALGUNAS APROXIMACIONES A LA INDEPENDENCIA DEL PERÚ Y A LA DE
AMÉRICA CENTRAL
SOME APPROACHES TO THE INDEPENDENCE OF PERU AND THE INDEPENDENCE
OF CENTRAL AMERICA
José Betancourt Rivera
RESUMEN
Los procesos de independencia en América Central y en el Perú son el resultado de un conjunto
de pensamientos y acciones de cambio del sistema colonial español, concebidos por diversos
personajes, que impulsaron la emancipación y perfilaron la nueva estructura del Estado liberal en
la primera mitad del siglo XIX, basado en el principio de la separación de poderes, concepto legado
por la escuela francesa. En ambos procesos, destacan dos sabios que ejercieron una notable
influencia, José Cecilio del Valle en América Central, e Hipólito Unanue en el Perú, quienes con
su reflexión y dedicación, fueron decisivos en la formación de consensos que forjaron la
emancipación y la creación de nuevas unidades políticas independientes.
Palabras clave: independencia, ilustración, emancipación, Constitución, insurrección, colonia,
ideólogo, Estado, paradigma.
ABSTRACT
The independence processes in Central America and Peru are the result of a set of thoughts and
actions of change of the Spanish colonial system, conceived by various characters, who promoted
emancipation and outlined the new structure of the liberal State in the first half of the 19th century,
based on the principle of the separation of powers, a concept bequeathed by the French school. In
both processes, two wise men who exerted a notable influence stand out, José Cecilio del Valle in
Central America, and Hipólito Unanue in Peru, who with their reflection and dedication were
decisive in the formation of consensus that forged the emancipation and creation of new
independent political units.
Keywords: independence, enlightment, emancipation, Constitution, insurrection, colony,
ideologist, State, paradigm.
El Embajador José J.G. Betancourt Rivera, es diplomático de carrera y abogado. Tiene estudios de especialización
en Relaciones Internacionales y en Derecho Internacional en la Academia de Derecho Internacional de La Haya, y en
la Universidad de Brasilia. Es egresado de la Maestría en Desarrollo y Seguridad del Centro de Altos Estudios
Nacionales (CAEN). Ha sido profesor en la Universidad Tecnológica del Perú, y en la Academia Diplomática del
Perú. Es autor de diversos artículos publicados en revistas especializadas. Es coautor de un libro titulado: "Trujillo,
capital de la Independencia del Perú". Ha servido como diplomático en los Países Bajos, Colombia, Canadá e Italia.
Ha sido Embajador del Perú en la India, Embajador en el Brasil, y Embajador en Honduras.
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1. Introducción
Los procesos de emancipación en la América Hispana, independientemente de las variaciones
propias de su espacio y tiempo, y por su inherente naturaleza, fueron escenarios de confrontación
y de severos antagonismos entre un modelo político que perdió progresivamente credibilidad y
vigencia, provocando un amplio rechazo; y un nuevo modelo político que surgió en las aulas
universitarias, en las elites criollas, y en los pueblos, que buscaron un cambio del paradigma
normativo vigente en ese entonces, alentando reivindicaciones sociales, y especialmente la
instauración de un nuevo sistema político y administrativo, basado en la libertad y en el ejercicio
pleno de la soberanía popular por parte de las nuevas unidades políticas.
En el desarrollo de la renovación de las ideas políticas y en el establecimiento de las bases
conceptuales del Estado moderno liberal, deseo destacar tanto el aporte de Thomas Hobbes (1588-
1679), como el de John Locke (1632-1704), que sirvieron de inspiración y referencia a los más
célebres pensadores de la Ilustración europea.
El contexto de la segunda mitad del siglo XVIII y las dos primeras décadas del siglo XIX
presentaron una serie de acontecimientos de justificada renovación de las ideas políticas en
Europa, marcada por la ilustración, y esencialmente por la escuela francesa de Rousseau, Voltaire
y Montesquieu, quienes sumados a los autores de la Enciclopedia, Diderot y D Alembert,
coadyuvaron al surgimiento de la idea de la emancipación en la América Hispana, estableciendo
las bases para la aparición de un proceso político y social continental, que auspiciaba a los
movimientos de insurrección contra la corona española y sus estructuras de poder y administración
en las colonias americanas.
El politólogo Francisco San Martín Baldwin en el libro “Trujillo, capital de la Independencia
del Perú”, escribe y cito textualmente: “La independencia es un largo y complejo proceso que
incluye sin duda alguna una dimensión internacional. Existieron factores externos como las
reformas borbónicas, las guerras napoleónicas en Europa, el derrocamiento del Rey de España
Fernando VII, las reformas liberales y la Constitución de Cádiz y, naturalmente, los grandes
intereses británicos en Hispanoamérica.” (1)
Le Revolución Francesa de 1879 impulsó un proceso gradual de renovación de los modelos
absolutistas, y fue centro de inspiración para muchos precursores y próceres de los procesos de
emancipación americanos.
La independencia de las colonias norteamericanas y el surgimiento de los Estados Unidos de
América, también generó un gran interés en las elites y pueblos de las colonias españolas en el
continente americano, tanto en América Central como en América del Sur.
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La invasión de las tropas napoleónicas a España en 1808 supuso la confirmación de la
necesidad de un cambio de sistema político en las colonias americanas. La historiadora Elizabeth
Hernández en su libro “José de la Riva Agüero y Sánchez Boquete, Primer Presidente del Perú”,
escribe y cito textualmente: “Nadie duda que uno de los acontecimientos de mayor trascendencia
en la historia de la Península fue la invasión napoleónica a España. Una secuencia de procesos
políticos y circunstancias de gravedad se desprendió de aquel evento propiciando inclusive en
algunos reinos americanos el camino hacia la independencia. Pero, si bien entre Napoleón
Bonaparte y los procesos de separación de la América Hispana hubo mucho recorrido y en distintas
direcciones, los descontentos hacia el sistema de control reforzado desde Carlos III en relación a
América, las ideas de cambio o de retorno a situaciones previas, o los distintos cuestionamientos
sobre temas políticos, sociales y tributarios que significaban una nueva mirada a una concreta
problemática aquí, fueron planteados desde mucho antes de las sesiones de Cádiz, sobre todo por
los grupos ilustrados que se levantaron plenamente contra el sistema gubernativo virreinal o
conspiraron y escribieron acerca de su desacuerdo.” (2)
Efectivamente, la convocatoria a las Cortes de Cádiz y la Constitución de Cádiz de 1812 fue
un momento renovador en España, lamentablemente de corta duración con el retorno al poder de
Fernando VII. El proceso de la Independencia de América Central se desencadenó como resultado
del fracaso de las Cortes de Cádiz y de la Constitución de Cádiz de 1812, que dejó sin efecto la
abolición de los tributos y la libertad de comercio, para el retorno del absolutismo con el Rey
Fernando VII.
No obstante, la relevancia de la Constitución de Cádiz, del año 1812, es incuestionable. Sobre
el particular, el Embajador Oscar Maúrtua de Romaña, en su artículo titulado “200 años de la
Constitución de Cádiz”, publicado en la edición 145 de la Revista de la Sociedad Peruana de
Derecho Internacional, escribe y cito textualmente: “La Constitución de Cádiz fue proclamada en
Lima por el Virrey Fernando de Abascal reconociendo la libertad de imprenta, cabildos elegidos,
supresión de la Santa Inquisición, igualdad de derechos entre criollos y peninsulares pero no se
abolió el tributo ya que fue una condición que el planteó para su promulgación. Pero su vigencia,
como bien sabemos, fue corta al retorno del absolutismo.” (3)
El proceso de la Independencia del Perú es el resultado de una confrontación de ideas y
modelos, y también de conspiraciones, insurrecciones y batallas, que vienen desde la segunda
mitad del siglo XVIII, y entre ellas, cabe destacar la insurrección de Túpac Amaru II en 1780,
(punto de inicio de las luchas por la emancipación), seguidas por la de Francisco Antonio de Zela,
la de los hermanos Angulo, de Mateo Pumacahua, así como la valentía del prócer arequipeño
Mariano Melgar, y solo para citar algunos ejemplos, que establecieron una línea paralela de acción,
con las ideas de renovación y cambio que se generaron desde el Real Convictorio de San Carlos,
bajo el liderazgo de don Toribio Rodríguez de Mendoza. En ese momento, las ideas de renovación
y cambio se consolidaron a través de una generación de ilustres próceres, como José Faustino
Sánchez Carrión, Hipólito Unanue, Francisco Javier Mariátegui, Manuel Pérez de Tudela, Justo
Figuerola, Mariano José de Arce, entre otros, que participaron activamente en el marco del
Congreso Constituyente del año 1822 y en la elaboración de la primera Constitución de la
República, del año 1823.
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Deseo destacar la relevancia en ambos procesos de personajes muy ilustres, que se
manifestaron a través de la contribución del precursor venezolano Francisco de Miranda, el sabio
centroamericano José Cecilio del Valle, el clérigo peruano Juan Pablo Viscardo y Guzmán, y el
sabio peruano don Hipólito Unanue.
En el proceso de emancipación de la América Hispana no se puede dejar de mencionar el
importante aporte de Francisco de Miranda (1750-1816), el ilustre caraqueño, quien contribuyó
significativamente a la independencia de los pueblos americanos, y está considerado como el gran
ideólogo y precursor de la emancipación americana.
En ese contexto, un clérigo peruano Juan Pablo Viscardo y Guzmán (1748-1798), autor de la
célebre “Carta a los Españoles Americanos”, al igual que Miranda, es también un notable ideólogo
y precursor de la emancipación americana. Viscardo y Guzmán fue un claro ejemplo de una vida
plena consagrada a la idea de la emancipación.
José Cecilio del Valle (1777-1834), ilustre centroamericano, es sin duda alguna, el prócer
centroamericano que no solo simboliza la ilustración y la renovación de las ideas políticas, sino
también refleja al estadista desprendido, quién con su ejemplo de honestidad, sabiduría, dedicación
y responsabilidad, colocó en primer orden la defensa de la causa de la libertad y la independencia.
José Cecilio del Valle redactó el Acta de Independencia de América Central, suscrita en
Guatemala, sede de la Capitanía General, el 15 de septiembre de 1821; y consagró su vida a la
reflexión, a la investigación científica, y a la acción política como un ejercicio válido para arribar
a consensos y defender el derecho de los pueblos centroamericanos a su libertad, y por eso, está
considerado como el primer sabio de América Central, establecida en 1821 como una unidad
política independiente.
En este orden de personajes históricos de especial relevancia, no puedo dejar de mencionar a
don Hipólito Unanue (1755-1833), médico, investigador científico, escritor, editor del “Mercurio
Peruano”, consejero político, primer Ministro de Hacienda, y también de Relaciones Exteriores
del Libertador José de San Martín, y consejero político y Ministro del Libertador Simón Bolívar,
considerado como el primer sabio del Perú y uno de los más importantes constructores del Estado
peruano, quién a través de su sabiduría, al igual que el sabio José Cecilio del Valle en América
Central, colocó siempre los intereses de la patria por encima de los intereses personales y de grupos
políticos.
El maestro Raúl Porras Barrenechea elogió la acción de Unanue en el proceso de la
emancipación. Por ejemplo, en “Ideólogos de la Emancipación”, escribe y cito textualmente:
“Postergando toda vanidad doctrinaria y ajeno al fanatismo y a las fórmulas rígidas de los teóricos
de su época, Unanue solo persiguió con tesón un propósito, realizado siempre con honradez y
limpieza de ánimo, el de servir a la patria que otros más audaces y más jóvenes que el habían hecho
surgir, pero a la que el había sido el primero que enseño que se debía amar.” (4)
Encontraremos a lo largo de este artículo, similitudes y diferencias, convergencias y
divergencias, entre ambos, lo que explica las singularidades de cada uno de ellos.
2. La independencia de América Central
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Como se desprende de la introducción, los países de América Central (Guatemala, Honduras,
El Salvador, Nicaragua y Costa Rica) se independizaron de España a través de procesos de
negociación política y de reclamos procedentes de las elites criollas, de diversos sectores
intelectuales y sociales, y esencialmente fue un proceso pacífico.
El 15 de septiembre de 1821 se firmó el Acta de la Independencia en Guatemala, en el marco
de una ceremonia que se realizó con solemnidad, acto que contó con la presencia de distinguidos
políticos e intelectuales como José Cecilio del Valle.
Efectivamente, José Cecilio del Valle, uno de los más destacados próceres de la independencia
centroamericana, fue el redactor del Acta de la Independencia del año 1821, y un personaje
claramente descollante en las negociaciones políticas que provocaron la independencia
centroamericana.
En ese contexto, no puedo dejar de mencionar a Francisco Morazán, considerado por muchos
como el fundador de la patria centroamericana, quién con su arrojo, determinación, valentía, supo
luchar por sus ideas liberales y por la conformación de una identidad centroamericana.
3. La Independencia del Perú
Igualmente, en la línea de lo señalado en la introducción de este artículo, la emancipación del
Perú fue un proceso que se puede analizar desde diversas categorías de análisis, pero lo cierto es
que en un proceso que se inició en 1780 con la gesta de Túpac Amaru II, el Perú como correspondía
por su relevancia geoestratégica, fue el punto central y definitivo de las batallas por la
independencia, que ocurrieron en Junín y en Ayacucho, en el año 1824.
La independencia del Perú es igualmente, el resultado de un proceso de interacción entre
diversos segmentos de la sociedad colonial, no sólo de la élite criolla que luchaba por legítimas
demandas de igualdad respecto a los derechos de los españoles peninsulares, sino también por
amplios sectores mesocráticos y populares, tanto urbanos como rurales, que se sumaron con
determinación a la causa de la independencia.
La contribución de Francisco Antonio de Zela, de los hermanos Angulo, Mateo Pumacahua,
Mariano Melgar, Juan Pablo Viscardo y Guzmán, Baquíjano y Carrillo, Rodríguez de Mendoza,
Luna Pizarro, Mariano José de Arce, José Faustino Sánchez Carrión, Francisco Javier Mariátegui,
Hipólito Unanue, Justo Figuerola, entre tantos otros distinguidos personajes, fue notable, en la
medida que construyeron las bases ideológicas sobre las que se edificó el Estado peruano que nacía
a la vida independiente, forjando la nueva república liberal, que se expresó nítidamente en la
Constitución del año 1823.
4. Similitudes entre el proceso de la Independencia de América Central y el proceso de
Independencia del Perú
4.1. Ambos procesos surgen de la contradicción y oposición entre las ideas del modelo colonial
español, que perdieron progresivamente credibilidad y eficacia, y las ideas de renovación
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y cambio impulsadas por la Ilustración europea, marcadas por la defensa de la soberanía
popular, que hicieron posible el surgimiento de nuevas unidades políticas independientes
en las primeras tres décadas del siglo XIX.
4.2. La ilustración europea, la influencia de la Revolución Francesa de 1789, la independencia
de las colonias inglesas y el surgimiento de los Estados Unidos de América, generaron las
bases para el florecimiento de las ideas de la emancipación en la América Hispana,
acelerando el final de los diversos virreinatos españoles, y de la Capitanía General de
Guatemala y sus provincias centroamericanas.
4.3. En ambos procesos se registró la participación activa de dos personajes considerados como
los más ilustrados y sabios, me refiero a José Cecilio del Valle, y a Hipólito Unanue,
quiénes con su concurso activo en la elaboración de las ideas de renovación y en el ejercicio
de la cosa pública, lograron articular amplios consensos para la independencia en América
Central y en el Perú.
5. Diferencias entre el proceso de la Independencia de América Central y el proceso de
Independencia del Perú
5.1. Mientras que el proceso centroamericano fue esencialmente el resultado de un largo
proceso de negociaciones políticas y diplomáticas; el proceso peruano fue el resultado de
un proceso de negociaciones fallidas en Miraflores y Punchauca, y a través de un conjunto
de insurrecciones, conspiraciones y batallas, luego del fracaso de las negociaciones en
Miraflores y en Punchauca.
5.2. La Capitanía General de Guatemala, no tenía la trascendencia estratégica del Virreinato
del Perú, que era el centro del dominio español en el continente americano.
5.3. No existió en el proceso de independencia de América Central, el debate sobre la
pertinencia y viabilidad de dos modelos antagónicos, el de la monarquía constitucional y
el de la república, que marcó la discusión ideológica en el proceso de construcción del Perú
independiente entre los años 1821 y 1822.
6. Conclusiones
6.1. El fracaso de la Constitución de Cádiz de 1812 representó un punto de inflexión y de no
retorno, que sirvió para alentar los diversos procesos de insurrección y emancipación que
provocaron la Independencia de América Central y la Independencia del Perú.
6.2. La ilustración europea, y esencialmente la contribución de la escuela francesa fue
determinante para el surgimiento del pensamiento emancipador en América Hispana.
6.3. El ejemplo de la Independencia de los Estados Unidos de América alentó a la élite criolla,
a los sectores aristocráticos, intelectuales, mesocráticos, y populares para generar las
condiciones propicias para la emancipación de la América Hispana.
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6.4. La intervención de Gran Bretaña en los procesos de emancipación, a través del entonces
Secretario de Relaciones Exteriores, George Canning (1770-1827), quien apoyó
plenamente los movimientos de insurrección e independencia de las colonias de la América
Hispana, fue muy importante; y estuvo sustentada por la necesidad de Gran Bretaña de
abrir nuevas rutas comerciales para romper el monopolio español de la época con sus
colonias americanas.
6.5. La independencia tanto en América Central como en el Perú, proclamadas ambas en el año
1821, fueron posible en virtud de la honestidad, responsabilidad, capacidad, inteligencia,
sabiduría, dedicación, y notable vocación de servicio a la construcción de la patria nueva,
de muy distinguidos personajes, entre los que destacaron Francisco de Miranda, Juan Pablo
Viscardo y Guzmán, José Cecilio del Valle, e Hipólito Unanue.
Bibliografía
1. San Martín Baldwín, F. (2020). Trujillo, capital de la Independencia del Perú.
Gobernación Regional de La Libertad. 15-16.
2. Hernández García, E. (2019). José de la Riva Agüero y Sánchez Boquete, primer Presidente
del Perú. Fondo Editorial del Congreso de la República y el Instituto Riva Agüero de la
Pontificia Universidad Católica de Perú. 25-26.
3. Maúrtua de Romaña, O. (2012). 200 años de la Constitución de Cádiz. Revista Peruana de
Derecho Internacional, Nro. 145. 19-20.
4. Porras Barrenechea, R. (1974). Ideólogos de la Emancipación, Editorial Milla Batres. 117-
118.